8 junio, 2026

«DESDE LOS DIEZ AÑOS YA ESTABA CONTANDO A QUÉ EDAD PODRÍA IR A LOS JUEGOS OLÍMPICOS» – Historias de los Juegos

«DESDE LOS DIEZ AÑOS YA ESTABA CONTANDO A QUÉ EDAD

En los Juegos Olímpicos de París una imagen se hizo viral: En una final de taekwondo, con resultado de victoria para la participante húngara, ésta ondeaba en su vuelta exultante a la pista del Grand Palais la bandera de Canarias -algo, por cierto, prohibido por el Comité Olímpico Internacional, pues sólo deja mostrar a los deportistas banderas nacionales exclusivamente y, además, de sus propios países-. La explicación es mucho más lógica de lo que podamos pensar. La campeona olímpica del caso en efecto es húngara, pero nacida en Tenerife. Se trataba de Viviana Márton, una de las gemelas (la otra es Luana, campeona mundial) que dominan el deporte del taekwondo a nivel mundial en cada gran competición en la que participan.

La famosa imagen con la bandera de Canarias. Foto de Getty Images

Charlamos con Viviana, la protagonista de ese momento, muy comentado en España. Al respecto nos explica: “Lo de ondear la bandera de Canarias ya lo tenía pensado de antes. No sabía entonces que no se podía. Yo nací en Tenerife y viví allí mis primeros doce años, así que tengo muchísimo cariño a la isla, allí tengo a mis mejores amigos…Allí empezó mi base de taekwondo, sin esa base fuerte no podría haber llegado tan lejos”. A propósito de ello salieron a relucir -siempre en España, su país de adopción- en su momento comentarios críticos sobre cómo España había dejado escapar una medalla olímpica (oro, por más señas) de una deportista que, según pensaban algunos, podría haber competido por España, pero Viviana siempre lo ha tenido claro: “Mucha gente me pregunta [por qué no compito por España]. Obviamente le tengo mucho cariño a España. Yo nací en España pero toda mi cultura es húngara, toda mi familia vive en Hungría. Nosotras [junto a su hermana Luana] decidimos desde el primer momento competir por Hungría pero principalmente porque queríamos. Es lo que eliges y ya está. Al final puedes llevar la bandera que tú quieras. El deportista interiormente quiere la medalla, luego si puede representar al país que quiere, pues mejor”.

Ciertamente las hermanas Márton entrenan en España, concretamente en el club madrileño Hankuk , gran cantera de campeones como Adriana Cerezo. La entrenadora de Viviana, la finlandesa Suvi Mikkonen ya nos contó en su día cómo descubrieron a las gemelas húngaras y acabaron entrenando en su club. Ahora Viviana nos cuenta su versión: “En 2018 decidimos mudarnos de Tenerife a Madrid. Dos años antes conocimos a los responsables del club Hankuk en un campamento y decidimos que para ser olímpicas teníamos que ir a este club. Fue un cambio grande el mudarnos, pero nosotras no éramos tampoco muy conscientes, teníamos doce años, no pensamos mucho”.

Y de un campamento infantil a un oro olímpico, algo que ya intuían Suvi y Jesús Ramal, director del club Hankuk. Para Viviana “los Juegos de París fueron mis primeros Juegos Olímpicos. Fui con 18 años y la verdad es que fue mi gran sueño desde que era pequeña; desde los diez años ya estaba contando a qué edad podría ir a los Juegos Olímpicos. Fue una experiencia súper mágica llegar a la villa olímpica y ver a todos los atletas profesionales de grandísimo nivel con todo el mundo con el mismo objetivo: la medalla de oro olímpica, todos tienen la misma mentalidad, la misma hambre y estar allí conviviendo con tantos deportistas fue muy mágico”. Y eso que no encontró un camino fácil que la llevara hasta lo más alto del podio, pues en semifinales se encontró con un gran escollo: la entonces campeona mundial, la belga Sarah Chaâri: “Fue un combate bastante duro. Todos los combates fueron duros, pero ese fue bastante tenso. Cuando gané la semi ya era plata asegurada y me dije ‘Ya está. Yo el oro me lo voy a ganar sí o sí’ porque me veía en una energía tan calmada y estaba fluyendo; todo lo que hacía me salía. Entonces me dije ‘Ya está, es mi día’”.

Foto de Hankuk Taekwondo

A los Juegos de París no pudo llegar su hermana Luana como participante, pero estuvo siempre presente en la preparación y acompañamiento de su gemela, algo que posiblemente fue fundamental para el resultado final del oro olímpico: “Aunque mi hermana Luana no se clasificó para los Juegos tampoco nos pusimos muy tristes porque nuestro sueño era ir a los Juegos, vivir esa experiencia. Nos dijimos que a la siguiente será ir juntas. Luego ya en París ella me ayudó en todo. Estaba conmigo todo el rato, como si fuera otra competidora. Dormía conmigo, entrenábamos en el mismo sitio, así que estuvo guay. En Los Ángeles estaremos las dos”. Por cierto que muy inteligentemente las hermanas desde un principio decidieron competir en categorías diferentes “para no coincidir, ya que a los Juegos sólo puede ir uno por país por categoría. Decidimos que queremos ir las dos, así que tuvimos que adaptarnos. Por suerte no hay rivalidad entre nosotras, nos queremos mucho y nos apoyamos cada día. Tenemos la suerte de que nos ayudamos mutuamente y tanto ella como yo nos motivamos y corregimos en los entrenamientos y queremos que a la otra le vaya bien. En competiciones como un Mundial mi objetivo es que Luana gane”.

Como se pueden imaginar, tras los Juegos Viviana Márton tuvo, junto al resto de sus compañeros húngaros, un gran recibimiento en su país -país que, por cierto, ofrece un pago vitalicio a todos sus medallistas olímpicos, como el que goza la propia Viviana-: “Tuvimos un gran recibimiento en Hungría tras los Juegos todos los deportistas olímpicos en un gran parque. Luego ya la prensa y la gente reconocieron al taekwondo, la gente me conocía y agradezco a todo el mundo todo el apoyo que me dio”.

Tras los Juegos de París han seguido los triunfos para ambas hermanas, así como para otros integrantes del exitoso y prestigioso club Hankuk. Para rematar sólo queda que tanto Viviana como Luana consigan competir a la vez en unos mismos Juegos Olímpicos y vivir otra maravillosa experiencia que las unirá más, si cabe, como hermanas.

Foto de Sándor Csudai /Origo



Ver fuente