22 mayo, 2024

Entrevista con David Jordà tras ganar su primer partido ATP con 29 años

El tenis no entiende de edades ni de plazos, así lo refleja el caso de David Jordà, el español que ha roto su techo a los 29 años tras debutar a nivel profesional en el torneo de Estoril, donde ganó por primera vez un partido ATP.

Históricamente en el tenis, llegar a la treintena significaba acercarse al final de tu carrera. David Jordà Sanchis (Tarragona, 1994) soplará las 30 velas el próximo mes de junio, aunque su camino no puede alejarse más de esta realidad. Tras una una trayectoria marcada por las lesiones, los parones y las dudas, el tenista español logró su primera victoria oficial hace una semana en el ATP 250 de Estoril, donde tras caer en la fase previa, la fortuna del ‘lucky loser’ le tendió la mano para entrar al cuadro y superar al portugués Jaime Faria. ¿La recompensa? Cruzar por fin la barrera del top300 y confirmar que nunca es tarde para pelear por un sueño.

Con una altura cercana a los dos metros (1’98m), es imposible no localizarlo en cuanto ponemos un pie en la casa-club del torneo Conde de Godó 2024. El catalán se cita con Punto de Break con la ilusión de un chaval que está empezando, pero con la mentalidad de un veterano que conoce cada dificultad que le espera a partir de ahora. “Si sigo jugando es porque pienso que puedo ser top100”, asegura el primer jugador que entrenó con Rafa Nadal esta semana en Barcelona. Su aventura contiene dolor e incertidumbre desde las primeras páginas, pero también lleva escritas las palabras resiliencia, supervivencia y el no rendirse bajo ninguna circunstancia.

¿Puede un tenista de 29 años estar en el mejor momento de tu carrera?

Por supuesto, ¡de largo!

Qué maravilla.

Bueno, maravilla o la realidad de que, hasta ahora, jamás había conseguido competir durante dos años seguidos. Ahora por fin me ha llegado el momento que tanto he perseguido, siempre seguí remando, buscando una nueva oportunidad. El camino que he tenido es diferente, pero me ha ayudado en el proceso para ahora aprovechar más el momento. Pero sí, a los 29 años he conseguido mi mejor ranking, he empezado a jugar los ATP y me veo con muy buen nivel.

¿Cuántas oportunidades te has dado?

Muchísimas […] Encima llevo cuatro operaciones: dos en el hombro derecho, una en el hombro izquierdo y una en la muñeca, además de un dedo completamente destrozado. A esto le podemos sumar el COVID y un cambio de ranking severo cuando llegó el Transition Tour, que me dejó sin ninguna posibilidad de competir. Por oportunidades no será, desde luego.

La pregunta sería, ¿cómo le ganaste el pulso a la retirada?

Cuando tenía 19 años y me llega la primera lesión, ni lo pensé. Haces la rehabilitación pensando que vas a volver con normalidad, pero luego se complica y todo cambia. Al final estuve fuera dos años y tres meses, pero en ningún momento piensas en retirarte, eres muy joven y hay un camino muy largo por delante. En la tercera operación, en cambio, ya me hizo mucho más daño. Ahí estaba #600, llevaba un tiempo jugando de seguido, así que volver a empezar de cero se me hizo duro. Pese a todos los malos momentos, algo dentro de mí me pedía seguir jugando a tenis, quizá porque siempre me quedé con los buenos. Los tenistas, en cierto modo, estamos un poco locos (risas).

Debes de ser muy competitivo.

Verme bien de nivel cada vez que volvía a jugar fue muy importante, me veía competitivo, aunque al principio me costara entrenar. Me agarraba a esas cosas para no perder la esperanza. Esta semana, por ejemplo, pierdo en la Qualy de un ATP 500 contra un chico que está #150 en un partido que se me escapa por detalles. Cosas así me hacen ver que no estoy lejos, es lo bueno y lo malo del tenis de hoy en día, que cualquiera puede ganar a cualquiera.

David Jordà en Estoril.

 

¿En alguna de tus operaciones te llegaron a decir… hasta aquí hemos llegado?

No, ninguna tenía un pronóstico de no volver a jugar nunca más, son operaciones de hombro, ligamentos, cápsulas, etc. Por suerte tuve buenos doctores y gente que me ayudó en la rehabilitación, me dejaron absolutamente perfecto. Hoy en día, por ejemplo, no sufro nada de los hombros, puedo sacar y estar jugando durante horas, no me da ningún problema. O he tenido suerte o he trabajado mucho.

Diría que lo segundo, además por partida doble. Cuéntame cómo fue trabajar en una oficina.

Cuando acabé la selectividad hice una grado de Administración y Dirección de Empresas. En 2018, después de la tercera lesión, en mi momento de más dudas sobre si seguir o no seguir, me surgió la oportunidad de trabajar con el Nàstic de Tarragona, el equipo de fútbol. Empecé con unos proyectos de optimización de recursos, me daban cuatro proyectitos para trabajar que fueron como unas prácticas, hasta que acabé trabajando en el departamento de recursos humanos desde 2018 hasta enero de 2024.

¡Es mucho tiempo!

Muchísimo, fueron cinco años en plantilla, aunque en 2023 estuve teletrabajando la mayor parte del tiempo. Ahí es cuando volví a competir, aunque en 2022 ya empecé a encontrar la fórmula para viajar algunas semanas. Así fue como acabé el año #500, ganando mi primer Futures en Alcalá de Henares, un trampolín para que en 2023 pudiera competir más de 30 semanas. Ahí acabé el año #320 y ahora en 2024 estoy apostando por hacer mi primera temporada a full con una estructura de trabajo total, buscando un entrenador con el que viajar y ubicado aquí en Barcelona.

¿Y el Nàstic?

Se acabó esa etapa, una etapa preciosa. De no haber sido por ellos, que siempre me permitieron teletrabajar y compaginarlo con el tenis, hubiera sido imposible estar aquí. Se lo agradeceré toda la vida, a día de hoy hay muchos jugadores y trabajadores de la junta que me mandan mensajes cuando gano algún partido, tengo muy buena relación con ellos.

Acabarás haciendo algún saque de honor.

Bueno… (risas) Ya veremos, yo al final soy hincha del Nàstic, me acuerdo ir con mi abuelo a ver los partidos cuando era más joven, he vivido muchas épocas del equipo, mejores y peores. A mí me encantaba trabajar allí, vivir ese ambiente futbolero desde dentro, con tu club. Fue una etapa inolvidable.

Alguno pensará que con 29 años ya es tarde para meterse arriba.

Me lo repito demasiado que soy mayor, aunque mucha gente me dice que no. En el tenis existe esta visión de que, una vez cumples los 30, te han llamado tantas veces mayor que te lo crees. Físicamente estoy bien, me veo fuerte, me veo mejor que nunca, pero el tema de la edad te limita un poco a medio plazo. Si me quiero meter en el top100 y llegar a la élite, sé que no me quedan tantos años, pero de espíritu estoy bien, me siento joven.

David Jordà firmando autógrafos.

 

¿Cómo manejas ese medio plazo?

Mis objetivos siempre han sido rotatorios, en cuanto cumplo uno ya estoy pensando en el siguiente. El año pasado, cuando empecé a jugar y me puse #600, sabía que me tocaba saltar a los Challengers, de hecho, no he vuelto a jugar un Futures desde el mes de julio. No me he puesto una edad límite, lo que importa es seguir viéndome competitivo y ser honesto conmigo mismo. Después de todo este esfuerzo, no me preocupa dar un poco más, lo quiero intentar hasta el final.

Pero después del tenis queda mucha vida…

Ese es un problema. Si sales del tenis a los 35 años y te metes en el mundo empresarial sin ninguna experiencia, te puede costar mucho en según qué factores. Por suerte, yo ya tengo el recorrido de mis cinco años en el Nàstic, ya conozco un poco cómo funciona toda esto, digamos que tengo el ‘plan B’ más o menos montado.

Y sin perder de vista el aspecto económico.

Totalmente, si yo estuviera jugando Futures ahora mismo, no estaríamos haciendo esta entrevista. Estaría en la oficina trabajando, como hasta ahora, pero lo hubiera intentado hasta donde hubiera podido llegar, así que estaría contento. Afortunadamente, los Challenger han mejorado mucho con la hospitalidad y los premios, así que hay algunas semanas donde puedes apostar por jugar algunos ATP. Si tienes suerte en esos torneos, puedes cultivar un pequeño cajón que te ayuda a sostenerte durante el año, como me pasó en Estoril.

¿Estoril te ha cambiado la vida?

Para nada, no me cambia la vida porque no cambia tanto mi ranking, lo único que entro al top300. Es un chut de adrenalina, de satisfacción, de ver que el trabajo se está haciendo en el buen camino. Te vas con la sensación de que puedes competir en este tipo de torneos, de verte en el vestuario con Ruud, Thiem, Bautista o Hurkacz. A estos jugadores solo los había visto por televisión, pero de repente estás entrenando con ellos, aguantando su ritmo de bola. Pero no, mi día a día no ha cambiado, al día siguiente de perder me vine aquí y a entrenar como siempre. Honestamente, mi ranking sigue siendo para jugar Challengers, lo que tengo que hacer es intentar salir de ahí.

Si no hubieras entrado como lucky loser en Estoril, perdiendo en última de previa, ¿te hubieras ido contento?

[…] Es una sensación contradictoria. No me quedé muy contento tras ese partido con Pablo (Llamas), los dos jugamos con mucha presión, ambos españoles, de hecho cenamos juntos la noche anterior. Hicimos un partido feo, entonces me marché con la sensación de no haber dado mi mejor nivel, supongo que por mi falta de experiencia. En cambio, cuando volví a perder con él en segunda ronda, ahí sí que me fui un poco más contento, porque los dos subimos mucho el nivel. Me quedé más tranquilo, pero sé que podría haber dado más.

David Jordà celebra su primera victoria ATP.

 

Pierdes con Pablo en la Qualy y, dos días después, os volvéis a cruzar en el cuadro final. Vaya situación…

Yo creo que lo pasa peor el que ha ganado en la Qualy, en este caso él. En ese momento, Pablo puede pensar: ‘Ya te he ganado en la Qualy, pero ahora tengo que volver a jugar contra ti y ganarte otra vez, así que soy favorito, pero si ya te he ganado… ¿por qué tengo que volver a enfrentarme a ti?’. Si hablamos de esa tensión, cero que lo pasa peor el ganador, aunque en esa ocasión también ganó él.

¿Le dijiste algo después?

Que a la tercera iría la vencida para mí… y que tres veces en una misma semana no me iba a ganar (risas).

Vivir una experiencia así, ¿compensa todo el sacrificio previo?

Sí, por supuesto. Hay muchísimos jugadores que se quedan por el camino, que no llegan a tener la oportunidad de jugar un torneo así. En mi caso, haber tenido esta posibilidad es algo muy bonito, son torneos muy diferentes a lo que estamos acostumbrados. Ahí lo tienes todo hecho: hoteles, condiciones, transporte, pistas, pelotas, hasta viene público a verte. Todo esto se agradece, disfrutas en la pista.

¿Hubo repercusión a nivel mediático?

Alguna cosita a nivel nacional, gente que se preguntaba: ¿Quién es este chico de 29 años que ha ganado su primer partido ATP? ¿De dónde ha salido? La gente no entendía mucho, me llamaron de varios medios para conocer mi historia, pero cuando se la contaba entendían todavía menos (risas). Este es el camino que me ha tocado.

Y luego llegas a Barcelona y la fiesta continúa: entrenando con Rafa Nadal.

Eso fue muy bonito, tener la oportunidad de entrenar con una persona que has visto tantas veces y te ha hecho disfrutar tanto, compartir ese momento con Rafa fue inolvidable.

¿Cómo se gestionó ese entrenamiento?

Él buscaba a alguien para entrenar en Barcelona, lo hablaron con el director del torneo y yo estaba esos días entrenando aquí. Entre David Ferrer y Marc López contactaron con mi entrenador y él dijo que por supuesto.

No hizo falta ni que te consultara.

No, no (risas). Imagínate si me pierdo ese entrenamiento por el tiempo que se tarda en consultar y confirmar, entonces hubiera hecho más daño.

¿Qué tal recibiste la noticia?

Con mucha tranquilidad, soy una persona muy relajada. Esa mañana me iba a entrenar con Pol Martín Tiffon en su club, entonces, cuando me subo al coche, mi entrenado me coge y me dice que mañana entrenamos con Rafa […] ¡Genial! (risas) Estaba muy contento, pero tampoco nos pusimos a pegar gritos. Supongo que por ser una persona más mayor me lo tomé así, a un chico de 15 años le hubiera caído distinto, aunque a mí me haga la misma ilusión.

Rafa Nadal y David Jordà durante un entrenamiento en Barcelona.

 

¿Y en pista qué tal?

Estuve relajado desde el inicio del entrenamiento. Hubo gente que me preguntaba cómo iba a manejar la tensión, pero lo tomé con naturalidad. Él también, al entrar en la pista, te saluda como uno más, cosa que ayuda a no ver enfrente a una persona muy distante, entonces sí que te puede entrar un poco de duda. Estuvimos un par de horas y lo disfruté muchísimo.

¿Cómo le viste de nivel?

Le vi bien, pero era el primer día que estaba aquí, le faltaba algo de ritmo y sacando tampoco estaba a su 100% ni mucho menos… pero es Nadal. Si alguien se ha ganado el beneficio de la duda es Rafa, sobre todo a la hora de competir y remontar situaciones. Nunca le puedes dar por muerto.

¿Hubo charla posterior?

Después del entreno comentamos alguna cosa. Mi entrenador de toda la vida, Álex López Morón, había jugado dobles con él cuando Nadal empezaba su carrera a nivel Challenger. Los primeros torneos de dobles los ganó con él, así que comentamos un poco esto y también algo de fútbol.

Mira que tiene mérito lo de Alcaraz, ser Nº1 del mundo con 18 años, pero ganar tu primer partido ATP con 29 años no se queda atrás.

Tiene mérito por la lucha y el entorno, que a veces te empuja a no seguir, pero yo nunca dejé de creer. Eso es lo que más mérito le doy, que siempre busqué alternativas para poder jugar. Pero bueno, ser Nº1 del mundo como Alcaraz también conlleva mucho trabajo y sacrificio, además de mucho talento. Para mí, llegar al Nº1 es más difícil a que una persona de 29 años gane su primer partido ATP.

Mentalmente, ¿arrastras muchos fantasmas del pasado? ¿Miedo a una nueva lesión?

Estoy fresco, solo tuve un momento más duro de no querer jugar más, que fue después de la tercera operación. A partir de ahí entendí que somos unos privilegiados, que este es un mundo muy diferente a la vida real. Cuando estaba en la oficina, allí venía gente a trabajar 220 días del año para tener un mes de vacaciones, hacer su viajecito y luego volver al ruedo. Nosotros podemos viajar, jugar al deporte que nos gusta, si eres bueno incluso puedes ganar dinero, todo eso lo tenemos que apreciar. Y eso no significa que el tenis no sea duro, es durísimo a muchos niveles. Yo empiezo el 1 de enero y no sé cuáles será mis ingresos el 31 de diciembre, no sé si me voy a lesionar, pero si haces la balanza creo que gana lo positivo.

David Jordà en su entrevista con Fernando Murciego.

 

Estando #300 del mundo te veo repleto de felicidad, mientras algún chaval que esté #90 se estará tirando de los pelos por querer estar más arriba.

Sin la experiencia del camino que he tenido que pasar, quizá si estuviera el #90 también estaría tirándome de los pelos, no lo sé. Es verdad que ahora tengo una visión de fuera que los otros no tienen, suelo decírselo a los chicos con los que entreno, cuando les veo cabizbajos porque no les salen las cosas bien: ‘Lo único que os falta es sonreír mas, venir aquí a pasarlo bien’. Hay que reírse, así las cosas salen mucho mejor, hace falta que la gente se lo pase bien. Eso no quiere decir que cuando estás picando bola, tu cabeza está focalizada en lo que tiene que hacer, pero siempre de manera distendida, sin que sea una tortura ir a entrenar.

¿Piensas mucho por todo lo que has pasado?

Qué va, todo eso está enterrado, el pasado quedó atrás. Ni siquiera me pongo en la boca aquello de: ‘Si no me hubiera lesionado, a dónde habría llegado…’. Eso no se sabe, igual hubiera sido peor, igual no llego ni al top300, pero ahora estoy aquí por todo lo que me ha dado la experiencia, lo cual me sirve para gestionar los partidos de manera diferente. Y si me tengo que lesionar otra vez pues me lesionaré, van a seguir pasando cosas, pero viviendo el día a día.

¿Te ves llegando al top100?

Yo sí, de verdad lo creo. Juego para meterme top100, si viera que no puedo meterme, me costaría levantarme cada día. Somos unos privilegiados, sí, pero no cada día te apetece venir aquí a correr detrás de la bola, pero yo me veo con nivel y mejorando cada día. Tengo todavía mucho margen de mejora en varios aspectos, esto lo veo en este tipo de torneos, donde pierdo partidos por detalles ante rivales que están muy por encima. Si el cuerpo me respeta… al menos lo intentaré, la oportunidad me la voy a dar seguro.

¿En qué perfil de jugador te fijas?

Nunca lo he pensado, no suelo mirar partidos, pero quizá un jugador del estilo de Nico Jarry. Perfil de mucha altura, con buen servicio pero con capacidad para jugar de fondo, sin ir a la red de manera precipitada. Como cada jugador es un mundo, me focalizo mucho en trabajar en mis puntos fuertes.

David Jordà durante un partido.

 

Puede que seas el tenista español más alto de la historia.

Por estadística no lo sé, lo que seguro soy es un español atípico. Me he pasado toda la vida viajando a jugar los Futures en indoor rápida de Francia, Suecia y países fríos, donde yo era el único español que había ahí. Claro, yo pensaba, algo tiene que pasar aquí para que no venga nadie más. Seguro que mis rivales, cuando miraban el cuadro, decían: ‘Que me toque el español, que no sabe dónde se ha metido’.

¿Cuáles son tus próximos torneos?

Pues mira, justamente el otro día con Vavassori me hice daño en el sóleo, así que estaré 3-4 semanas fuera. Sufrí una caída en el primer set que con la adrenalina no noté nada, pero al día siguiente me levanté y vi lo que tenía. Quizá a otro jugador le parezca mucho, pero para mí son unas mini-vacaciones, me parece poco (risas). La intención es seguir jugando todos los Challengers que pueda, apuntar siempre a lo más alto, porque la oportunidad de ir para atrás siempre va a estar. De cara a mayo-junio me gustaría jugar el ATP de Ginebra, quizá tenga la oportunidad de entrar en alguna de esas previas.

Qué bonito sería una Qualy de Grand Slam.

No me puedo engañar, mi ranking de momento es para jugar Challengers, es lo que me toca. Si pudiera jugar Ginebra o el ATP de Mallorca me haría mucha ilusión, tengo curiosidad por ver cómo es jugar en hierba, nunca lo he probado.  Por supuesto, un sueño sería jugar una Qualy de Grand Slam este temporada, a Roland Garros ya no llego, así que ojalá meterme en Wimbledon o el US Open. Sería otro pasito más, otra pequeña victoria que me ayude a acercarme al top100.

Ver fuente