25 febrero, 2024

LA OTRA CARA DEL DEPORTE DE ÉLITE – Historias de los Juegos

La modalidad más espectacular del patinaje de velocidad sobre hielo, el short-track, puede ser cruel y peligroso. Sin lugar a dudas los espectadores vibran siempre contemplando sus competiciones, apasionantes precisamente por el riesgo que entrañan y los continuos cambios en el liderazgo que se pueden producir. Por contra, ese riesgo también provoca caídas y eliminaciones por golpes. Nuestra protagonista de hoy ha sido víctima de la cara más amarga del short-track.

Hablamos de la francesa Tifany Huot-Marchand. Descubrió bien pronto la pista corta cuando contaba nueve años y, como pasa en tantas ocasiones en los deportistas de élite, lo hizo por casualidad, pues acompañaba a una vecina a un curso y fue ella la que se enamoró de este deporte. Como curiosidad decir que también tiene una hermana gemela (Manon) que llegó a ser internacional en su mismo deporte.

La caída en los Juegos Olímpicos. Foto de Andrew Milligan/MAXPPP

Tifany logró ser olímpica en dos Juegos: los de 2018 celebradas en Pyeongchang y los de 2022 de Pekín. Bien es cierto que sus puestos no fueron precisamente destacados, pues van en un rango del 22º como mejor resultado al 31º como peor a nivel individual, acabando 12ª en la prueba de relevo mixto de Pekín 2022. En esa cita olímpica tuvo la mala fortuna de sufrir algo peor que un mal resultado: la descalificación. Ocurrió en la carrera de 1.000 metros. Se disputaba apenas la primera vuelta cuando se desequilibró y dio a parar con el protector del borde. Cuatro años de entrenamiento que volaron -literalmente- por los aires. Tifany no lo había tenido fácil llegar hasta los Juegos ya que, pese a haber ganado medallas en un campeonato Mundial y un par en Europeos, no contó con el suficiente dinero ni subvención para hacerse con una equipación adecuada. Por ello tuvo que acudir a las donaciones, gracias a las cuales recibió algo más de 4.000 euros. En 60 metros se fueron todas sus aspiraciones, pero así es este deporte.

Durante su rehabilitación

Peor le ha ido después a la buena de Tifany. Su nuevo objetivo, como no podía ser otro, eran los Juegos Olímpicos de Milán/Cortina, pero esta vez ocurrió algo más grave. Estaba participando en una competición en la pista neerlandesa de Heerenveren en octubre de 2022 cuando una caída le produjo la rotura de una costilla y, aún más grave, se dañó su médula espinal. Los cirujanos se temieron que no podría volver a caminar. Aún esperanzada en poder volver a ser olímpica, incluso con alguna aspiración de medalla, la patinadora fue publicando en su cuenta de Instagram sus progresos en su rehabilitación declarando “Antes pensaba en poder conseguir una medalla, ahora haré todo lo posible por estar y brillar en los Juegos de Milán”. El accidente no solo dañó su carrera deportiva, sino que las consecuencias se ven incluso en su vida diaria. Todavía en la primavera de 2023 se mostraba optimista para ir a los Juegos, con la meta puesta en junio de ese mismo año para regresar a la selección francesa. Sin embargo, fue precisamente en esa fecha en la que anunció el fin de su carrera deportiva, vista la condición en la que se encuentra.

El short-track es extremo y espectacular”, afirmó un día Tifany Huot-Marchand. A ella le ha tocado vivir el peor lado de este emocionante deporte. Su historia nos demuestra que el deporte no es todo glamour y oropeles y que está hecho también de gente que pelea y lucha sin obtener a cambio compensación por el esfuerzo realizado. Esa es la base del deporte.

Foto de Julien Crosnier/Radio Francia



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