ya han dado dos vueltas al mundo porque “sale más barato que una residencia”
Cuando pensamos en un crucero lo solemos asociar a escapadas de una o dos semanas, pulsera de todo incluido y visitas relámpago a diferentes ciudades. Pero para algunas personas ya son mucho más que eso: cada vez más jubilados, teletrabajadores y viajeros habituales están cambiando su rutina en tierra por una vida a bordo durante meses, e incluso años, enlazando travesías por medio mundo.
Es el caso de Marty y Jessica Ansen, un matrimonio australiano que decidió vivir su jubilación navegando. Desde 2022 pasan la mayor parte del tiempo embarcados y ya tienen reservas confirmadas con la compañía Princess Cruises, hasta septiembre de 2027, como contaron hace unos meses en una entrevista con The Telegraph.
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Vivir jubilado en un crucero: cama hecha, comida lista y un puerto nuevo cada pocos días
Marty y Jessica siempre soñaron con hacer cruceros, pero hasta que no se jubilaron, no tenían tiempo para disfrutarlos como querían. Así que cuando llegó el ansiado momento, en junio de 2022 se subieron al impresionante ‘Coral Princess’ en Brisbane (Australia) y desde entonces han encadenado decenas de viajes, incluidas dos vueltas al mundo y largas temporadas en otros barcos de la naviera.
Para ellos, la clave no está solo en viajar, sino en la comodidad y la rutina que han encontrado a bordo. “Es vivir el sueño”, resumía Jessica a The Telegraph. “Nos hacen la cama, las opciones gastronómicas son infinitas y el entretenimiento es de primer nivel. Nunca sentimos que estemos demasiado lejos de las noticias de casa: podemos seguir lo que ocurre por la televisión del camarote o por internet”.
Marty bromeaba además con otra consecuencia de tanto tiempo embarcados: “Ahora ya no sabemos fregar los platos, ni hacernos la cama”.
El otro gran factor es económico. Según explican sus hijos y nietos, vivir así puede salirles mejor que una residencia tradicional, ya que el precio incluye alojamiento, manutención, limpieza, ocio e incluso ciertos servicios médicos básicos a bordo. En algunos mercados, especialmente para jubilados que planifican reservas largas y aprovechan promociones, las cuentas pueden cuadrar mejor de lo que parece.
Pero no todo es perfecto, ni mucho menos. Marty reconoce que echa de menos “poder conducir a donde quieras cuando te apetezca”. También mencionan el cansancio que provocan los cambios horarios continuos y la complejidad de gestionar la vida diaria cuando pasas tanto tiempo lejos de casa.
La ventaja inesperada de vivir en un crucero: una nueva familia
A cambio, han ganado algo que en su caso valoran mucho: sentido de comunidad. Jessica asegura que muchos tripulantes de la compañía “nos hacen sentir parte de su familia”, y han conocido a muchos pasajeros que se han convertido en buenos amigos. Cuando el barco llega a Australia visitan a sus hijos, nietos y bisnietos; cuando atracan en otros países, quedan con amigos hechos en anteriores travesías. Y no son los únicos que han elegido este estilo de vida.
Tim Hockey, residente en el crucero de lujo ‘The World’, llevaba años viviendo allí junto a su esposa y, tras su fallecimiento, optó por seguir a bordo arropado por la comunidad que ambos habían construido. Define la experiencia como formar parte de “una comunidad increíble”.
En el ‘Villa Vie Odyssey’, Steve Theriac resume la filosofía de estos nuevos nómadas flotantes: “No hay nada mejor que despertarse en una ciudad o un país nuevo cada pocos días”. Quizá no sea una vida para todos, pero para algunos jubilados el retiro perfecto no está en tierra firme: tiene cubierta, camarote y un horizonte infinito.
Imágenes | A Current Affair, @princesscruisesau
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