LA CAMPEONA DE ATLETISMO QUE INSPIRA A OTRAS PERSONAS ALBINAS – Historias de los Juegos
Nació en Mali, albina y, por tanto, con graves problemas de visión. Eso no le impidió a Nantenin Keïta ser actualmente una atleta reconocida en el mundo del deporte paralímpico. Si les suena el apellido la respuesta es sí: es hija del conocido músico Salif Keita, también albino y, por tanto, descendiente del fundador del Imperio Malí, Sundiata Keita.

Abandonó su país natal para marchar a Francia siendo aún muy niña (dos años) y lo hizo debido a albinismo, fuertemente castigado en su país de origen, donde las personas albinas son perseguidas debido a supersticiones, como nos contó otra atleta de origen maliense y también vencedora en Juegos Paralímpicos Adi Iglesias. Su padre no quería que pasara por las mismas dificultades por las que pasó él en todas las fases de la vida. Ya en Francia y siendo escolar Nantenin descubrió su pasión por el atletismo -al que no había hecho caso con anterioridad- gracias a una competición escolar organizada para personas con discapacidad visual. Primero probó el balonmano, luego el baloncesto, pero sus dificultades en la visión le hacían coger el balón a destiempo. Sin embargo, corriendo en atletismo (ella es especialista en los 400 metros pero también gana medallas en los 100 y en los 200 metros) se guía por el contraste de colores, corriendo sin una persona de acompañamiento. La discapacidad de Nantenin hace que tenga una visión únicamente de 0.7 y 0.8 décimos en sus ojos y que tenga dificultades en percibir distancias y colores.

Sus circunstancias no han estado exentas de causarle dudas, como que durante mucho tiempo se pensó que no podía ser hermosa al ser albina. Un contrato con una afamada firma de cosméticos desmintió ese tabú, aumentando su autoestima. “Cada uno es hermoso a su manera”, dijo. Con el tiempo Nantenin se ha convertido en una triunfadora en las pistas, habiendo participado en cinco Juegos Paralímpicos (desde los de Pekín 2008) ganando en ellos medallas, aunque le costó ganar su primer oro, pues lo hizo sólo en su tercera participación. Paralelamente ha estudiado ciencias de la educación y compagina sus entrenamientos con su trabajo en un grupo de protección social, en donde se encarga de las condiciones de trabajo y calidad de vida de los trabajadores. Asimismo está muy involucrada en la Fundación Salif Keita, la cual ayuda a los albinos de Mali tanto en su educación, como en su salud y en el campo de la conciencia social.
Nanto, como la apodan, ha competido siempre por Francia y se puso como objetivo retirarse en los Juegos Paralímpicos de París celebrados en 2024. En ellos además tuvo el honor de ser abanderada de la delegación gala. Y es que ella ha subido a podios internacionales durante 20 años y ha sido una de las para atletas de más éxito para Francia. El que trabaje para la promoción de la integración de personas con discapacidades ayudó a ser elegida como abanderada, habiendo recibido además la Legión de Honor en 2016.
Sus triunfos deportivos suponen sólo una parte de su valor como deportista, pues su impacto excede sus medallas. Podemos afirmar que encarna un modelo de resiliencia y de inspiración. Ella no ve obstáculos ni sacrificios, afirmando que éstos sólo lo son si no obtienes compensación alguna. Ella siempre obtiene compensación y cuando no es en forma de medallas es en forma de saber que ha hecho todo lo que ha podido. Nos quedamos con una de sus frases: “El hecho de que no sea fácil no significa que sea imposible”.

