24 abril, 2026

EN AMBERES 1920 NACE LA «FURIA ROJA» – Historias de los Juegos

EN AMBERES 1920 NACE LA «FURIA ROJA» – Historias de

Los Juegos Olímpicos de 1920 disputados en Amberes supondrían el nacimiento de la “furia roja”, el apelativo de la selección española de fútbol que ha quedado desde entonces emparejado al equipo hispano. Por cierto, no nació ese apodo en España, sino en Italia, donde a partir de la participación española en esos Juegos -que suponían su debut- diría del conjunto español cada vez que viajaba a Italia “aquí llega la furia rossa”.

Del torneo de fútbol de Amberes habría mucho que contar, principalmente la dureza de los jugadores; que demasiados partidos preparatorios de los españoles no llegaron a disputarse porque los jugadores, amateurs por entonces, no obtenían el permiso en sus puestos de trabajo y muchos otros detalles bizarros que culminaron con el mayor de todos ellos: la descalificación de uno de los equipos que disputaba la final -Checoslovaquia- al entender sus jugadores que no se les estaba arbitrando con justicia y, simplemente, retirarse del terreno de juego. Es por ello que, además de dar por ganador a su equipo rival -los locales, Bélgica-, que de todas formas iba ya ganando en la final en el momento de la retirada, y dar por descalificado a Checoslovaquia sucedió algo insólito: la disputa de un partido por la medalla de plata.

El portero Zamora

En ese partido se enfrentaban España y Países Bajos. Los españoles ya habían dejado para la historia una frase producida en un partido previo en el que se enfrentaron a Suecia en el lanzamiento de una falta cercana al área cuando Belaúste gritó: “¡A mí, Sabino, que los arrollo!”…y el balón acabó entrando en la portería.

Esa selección española contaba con jugadores que han quedado para la historia, tales como el portero Zamora o el delantero Pichichi, además de otros destacados como Artola, Samitier o el citado Sabino. Zamora siempre fue de la opinión que esa selección fue la mejor presentada nunca por España. Sea como fuere lo cierto es que España salió de Amberes con la medalla de plata al cuello en su debut del fútbol olímpico al imponerese a los neerlandeses por tres goles a uno. Los vecinos de los belgas contaron con el apoyo de los locales. Por cierto que en Países Bajos hubo una gran polémica ya que sus jugadores fueron hospedados en incómodos barracones mientras que sus dirigentes lo hacían en hoteles de postín. Dos de los jugadores se rebelaron. ¿Consecuencia? Fueron apartados del equipo.

Dijimos que fue un torneo olímpico singular, con demasiadas broncas dentro del terreno de juego. En el partido anterior de los españoles había sido expulsado Zamora. Cansado de las patadas que estaba recibiendo dio él a su vez una a un jugador azzurro, por lo que fue expulsado. Sorprendentemente no recibió el castigo de no poder jugar el siguiente partido, así que Paco Bru, seleccionador español, lo alineó para el partido que supondría ganar una medalla de mejor metal, la plata frente al bronce.

A lo largo de todo el encuentro dominó “La Roja” y Pichichi pudo despedirse de la selección marcando uno de los goles. La plata fue para España pero las anécdotas estrafalarias no acabaron ahí. En la vuelta hacia España, en tren, a Zamora se le ocurrió pasar cartones de tabaco “de estrangis”. Los colocó bajo unas tablas en la plataforma entre los vagones. Al pasar la frontera entre Bélgica y Francia los sacó tras haberse librado de la inspección de los agentes. Entonces el insigne portero los sacó, ignorante de que uno de los inspectores se había quedado de pasajero. La pillada le supuso al guardameta pasar la noche detenido en la localidad de San Quintín, mientras sus compañeros seguían rumbo a España. Eso sí, uno de ellos, Luis Argüello, se ofreció a quedarse para hacerle compañía. Cuando los policías se enteraron que tenían preso al famoso portero, reciente subcampeón olímpico, le dejaron libre.

Posteriormente les recibió en San Sebastián, a su llegada a España, el rey Alfonso XIII y los jugadores tuvieron su merecido homenaje. Su medalla olímpica dio un impulso a la selección española de fútbol a partir de ese momento. Se habló mucho de ella, llenó campos. Los españoles pasaron a ser los orgullosos y dignos representantes de la “Furia Roja” ya para siempre y ganaron una medalla de plata olímpica…sin ni siquiera haber accedido a la final. Otra curiosidad más de los Juegos Olímpicos.



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