puede llevar tanques a más de 100 km/h sobre agua y arena
Los últimos coletazos de la Guerra Fría nos dejaron uno de los ejemplos más llamativos y exagerados de la ingeniería militar moderna: un vehículo descomunal a medio camino entre barco y aeronave que aún hoy personifica la lucha tecnológica entre EEUU y la antigua URSS. Hablamos de los gigantescos aerodeslizadores militares.
También conocido como hovercraft, no tiene ruedas ni orugas, y es capaz de moverse tanto por agua como por la arena de la playa, transportando blindados de decenas de toneladas a más de 100 km/h. Ambas potencias optaron por enfoques diferentes. El hoy ruso es el más grande del planeta y ha seducido a China. Mientras, el norteamericano es más compacto, pensado para operar «en enjambre» coordinado, y continúa evolucionado: la Armada ya está incorporando su sucesor.
Gólems anfibios militares para el desembarco rápido
Los hovercraft militares son una rara avis: no navegan por el agua ni ruedan sobre tierra. En su lugar generan un colchón de aire a alta presión bajo su casco, que les hace flotar literalmente sobre cualquier superficie: mares, ríos, pantanos, arena, hielo… Al casi eliminar la fricción, y pese a su enorme tamaño y peso, pueden ir muy rápido: incluso a puntas cercanas a los 120 km/h. Parecen una suerte de barco futurista que se mueve como un dron gigante sobre un colchón de aire.
A estos aerodeslizadores se recurre para el desembarco rápido de vehículos militares y tropas en operaciones de alta movilidad. Pueden transportar tanques de batalla principales, como los M1 Abrams o T-90, así como blindados, camiones de suministro o decenas de soldados equipados. Todo desde buques en alta mar y directamente a la costa, sin necesidad de infraestructura de atraque alguna.
Esto exige que sean gigantes, pudiendo superar los 50 m de largo y capaces de cargar decenas de toneladas. Y a su vez una tripulación muy reducida: lo que manda es la capacidad de carga y su eficiencia de desembarco. No obstante, no abundan en las armadas rusa y estadounidense: son caros de mantener, desplegar, poco eficientes en consumo y son relativamente vulnerables. Gólems militares.
Zubr, el coloso soviético adoptado por China


El hovercraft militar ruso es el Zubr, que bien puede ser considerado como el rey de los aerodeslizadores: actualmente es el más grande del mundo en servicio. Nacido a finales de los 80 en la aún Unión Soviética como proyecto 12322, la OTAN lo designa como Pomornik. A día de hoy, se estima que unos diez están en activo y en su mayoría no están operados por Rusia.
Este coloso firma los 57 m de largo y los 25,6 m de ancho. Su área de carga es pues enorme: de hasta 400 m². Y su desplazamiento a plena carga llega hasta las 500 toneladas. Puede transportar tres tanques de batalla principales (hasta 150 toneladas) o bien diez vehículos blindados con 230 soldados (hasta 131 toneladas) o bien ocho transportes blindados de personal con (hasta 115 toneladas). Otra configuración posible es el transporte de hasta ocho tanques anfibios o bien unos 500 soldados. Se añaden unos 10 tripulantes. Escala bruta.
El Zubr se mueve gracias a un sistema de turbinas de gas de la familia M35/M70, combinando unidades que rondan los 10.000 CV de potencia cada una en diferentes configuraciones. Su potencia total puede ronda los 50.000 CV. Con semejante entrega, y a plena carga, alcanza una punta de 117 km/h (63 nudos), y una velocidad sostenida de 102 km/h (55 nudos). También superar pendientes de hasta 5º en costas no equipadas o paredes verticales de 1,6 m de altura.
La gran ventaja de este gigante en su potencia y capacidad para transportar tropas. Pero consume combustible que da gusto: lleva un depósito de 56 toneladas que le confiere una autonomía de 560 km a velocidad de crucero. Por su tamaño es un blanco fácilmente identificable en los radares enemigos. Su armamento combina defensa antiaérea de corto alcance, dos sistemas CIWS AK-630 de 30 mm y lanzacohetes de 140 mm, y puede equipar minado naval.
Pese a ello, ha sido el escogido por China. A finales de la década de los 2000 compró a Ucrania dos unidades del Zubr y, sobre ellas ha desarrollado sus propias versiones. Las variantes chinas siguen la filosofía de este coloso soviético, siendo uno de los protagonistas de la estrategia militar en el Mar de China Meridional y el Estrecho de Taiwán.
LCAC y SSC, la apuesta de EEUU al gigante ruso


Por su parte, EEUU apostó por el conocido como LCAC, que lleva en servicio también desde 1986 con unas 91 unidades activas. Aunque ahora está siendo remplazado por el SSC, más moderno aunque manteniendo su esencia. A diferencia del soviético, ninguno llega a los 30 m de largo y están diseñados para operar de forma coordinada: en vez de un solo hovercraft con gran capacidad, se usan varias unidades transportando tropas y vehículos en conjunto.
La capacidad de carga de este LCAC ronda entre 60 y 70 toneladas, y en desplazamiento hasta 180 toneladas. Firma casi 27 m de largo y 14 m de ancho, pudiendo transportar un tanque principal de combate (es una unidad del M1 Abrams), o bien una combinación de vehículos blindados y equipos logísticos. Su tripulación máxima es de cinco personas.
La mecánica la configuran cuatro turbinas a gas TF-40B, de unos 4.400 CV. Alimentan tanto la sustentación del colchón de aire como la propulsión mediante hélices canalizadas. En su evolución SLEP fueron sustituidas por turbinas ETF40B algo más potentes pero sobre todo más fiables. Ronda pues en conjunto los 15.000 CV siendo menos potente y menos rápido que el ruso: su velocidad sostenida ronda los 70 – 75 km/h. Su armamento es ligero de autodefensa, con ametralladoras de 12,7 mm y lanzagranadas de 40 mm.
Por su parte el SSC, o LCAC 100, es la evolución del hovercraft de los años 80. En tamaño es similar, de 28 m de largo, pero mejora su capacidad de carga hasta las 74 toneladas. Aún así, sigue ofreciendo espacio para un solo tanque principal, así como blindados y equipamiento logístico. Las turbinas a gas son Rolls-Royce MT7, con una potencia combinada de 30.000 CV siendo más potente. También mejora la eficiencia operativa gracias a sistemas digitales de control tipo fly-by-wire. Su velocidad máxima es la misma, pero una plataforma más fiable, eficiente y adaptada a la guerra contemporánea.
La flota de aerodeslizadores militares de EEUU se está actualizando poco a poco, para ir sustituyéndolos con estos SSC: Textron Systems ganó el contrato en 2012 y entregó la primera unidad en febrero de 2020. En total, la Armada ha contratado 73 embarcaciones que se irán entregando.
Imágenes | Wikimedia
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