2 mayo, 2026

Acaba borracho los 50 km de esquí de fondo de la Copa del Mundo

Acaba borracho los 50 km de esquí de fondo de

Cuando pensamos que es difícil superar cualquier actitud extraña en el mundo del deporte, llega el esquiador británico Gabriel Gledhill y nos sorprende al llegar totalmente borracho a la meta de una carrera de esquí de fondo. Y no en una prueba cualquiera, sino en todo unos 50 Km de esquí de fondo de la Copa del Mundo que se ha celebrado este fin de semana en Oslo, Noruega.

El deportista de 23 años, que reside en Noruega desde que cumplió la mayoria de edad, decidió ahogar sus penas bebiendo todo lo que se le ofrecía a lo largo de los 50 kilómetros de la carrera. Al parecer  las autoridades noruegas han rechazado su solicitud de residencia permanente por no cumplir con los requisitos mínimos de ingresos, dándole de plazo hasta el 28 de marzo para abandonar el país. Así que decidió hacer su propia despedida nacional.

Gledhill tiene en Lillehammer su base de entrenamientos para el esquí de fondo ya que en su país no hay ni instalaciones para este deporte, ni siquiera nieve suficiente para poder entrenar. Así que decidió disfrutar de la que podría ser su última carrera. Según aseguró el propio esquiador, alguien le ofreció una cerveza, así que pensó que «¿por qué no?». Otro espectador le ofreció también su vaso y así fue encadenando bebida tras bebida.

El británico cree (o recuerda) que ingirió entre diez y doce cervezas, además de otros cinco o seis chupitos de Jägermeister, un licor de hierbas, lo que le provocó una intoxicación tan severa que, al hablar con la prensa tras la carrera, reconoció sentirse «un poco borracho» y notar claramente los efectos del alcohol.

Lo sorprendente de la situación es que pese a competir prácticamente borracho, no llegó el último. Gledhill no solo fue capaz de llegar a la meta, algo que seis corredores no lograron, sino además pasar por delante de otros dos. Llegó en el puesto 67 de los 69 participantes que completaron los 50 km. Habían salido 75.

Pese a su posición, estaba contento. Solo se quejó del espectador que le dio un vaso que parecía alcohol pero que en realidad resultó ser enjuague bucal, lo que le provocó vómitos durante gran parte del trayecto.

Sorprendentemente, la Federación Internacional de Esquí (FIS) no le ha reprenndido. A través de su cuenta oficial de Instagram, publicó un vídeo del esquiador con una cerveza y le agradeció su «humor, aura y la visibilidad» que ha aportado a este deporte en lo que definieron como sus últimos 50 kilómetros.

Sin embargo, no todos han sido tan comprensivos. Expertos y comentaristas noruegos, como Magnus Drivenes y Petter Soleng Skinstad, han criticado duramente al británico, calificando su actitud de falta de respeto total hacia la institución de Holmenkollen y señalando que se han cruzado todos los límites de lo que resulta entretenido en el deporte profesional. Otros compañeros de circuito, como Harald Østberg Amundsen, sugirieron que el atleta simplemente buscaba llamar la atención de forma desesperada.

En sus inicios, el esquiador se vio obligado a recurrir a campañas de microfinanciación en plataformas como GoFundMe para costearse los entrenamientos y viajes por Europa. En el Reino Unido ha posado como modelo para reconocidas firmas de alta costura antes de embarcarse en su carrera internacional.

Para mantenerse en la élite desde Lillehammer, ha compaginado el esquí con extenuantes jornadas como camarero. Precisamente, este polémica en Oslo derivó de su precaria situación económica, ya que sus bajos ingresos no alcanzaban el mínimo exigido por las leyes post-Brexit.

Gabriel Gledhill

Gabriel Gledhill posando para una firma de ropa británica



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