25 febrero, 2024

EL MEDALLISTA OLÍMPICO CON UN AMPLIO HISTORIAL DE DELITOS – Historias de los Juegos

Una persecución policial de película, una sentencia de 25 años de cárcel para un medallista olímpico…esos y otros datos conforman la vida de Nathan Baggaley, australiano estrella en su día del piragüismo de su país. Tres veces campeón mundial en la modalidad de K-1 500 metros (pese a que se inició en el K-2), semifinalista en los Juegos Olímpicos disputados en su país en el 2000 y doble subcampeón olímpico en la siguiente cita olímpica de Atenas 2004 al ganar en K-1 500m y K-2 500m sendas platas. Ese mismo año fue elegido el Atleta del Año de Australia. Poco se imaginarían los votantes lo que ocurriría con su elegido a partir del año siguiente de 2005.

Fue ese año cuando se descubrió que Nathan Baggaley se dopaba. En el mes de septiembre dio positivo por esteroides y sancionado subsiguientemente por la federación de su país por 15 meses, sanción que la Federación Internacional le aumentó a dos años ya que no consideraban que la supuesta excusa de “haber bebido de un zumo de naranja de su hermano que contenía esteroides” no era un atenuante. Atención, porque la participación de su hermano en su devenir comenzaba a ser crucial -y perjudicial- en su vida. Nathan (casi) siempre afirmó ser inocente de todo. En esta ocasión dijo que había pasado medio centenar de pruebas antidopaje dando siempre negativo.

Foto de Scott Barbour/Getty Images

En esas que Nathan Baggaley anuncia que quiere volver a la competición tras cumplir su sanción pero todo vuelve a quebrarse cuando es arrestado con cientos de pastillas de éxtasis. La Policía encontró en su coche 762 pastillas de éxtasis, además de cannabis. Meses más tarde es arrestado de nuevo con el cargo de producir y vender éxtasis. En el juicio salió a la luz que su hermano estaba con él en estos delitos, formando un tándem delictivo. No quedan ahí los cargos contra el medallista olímpico, pues ese mismo año de 2007 fue arrestado por robar material de surf de un club. Reconoció los hechos y la sentencia fue menor.

Pero Nathan Baggaley permaneció preso debido a estar involucrado en tráfico de drogas y no mejoró su situación cuando en 2010 se le encuentran esteroides estando en la cárcel. No queremos aburrir con el historial delictivo de esta exfigura del deporte, pero hay que citar otra detención en 2013 por importar, manufacturar y producir una droga prohibida (psicodélica) en grandes cantidades. Nueva sentencia de cárcel, esta vez de dos años y tres meses.

La detención en la lancha

Pero es en 2018 cuando el piragüista remata a lo grande su historial de delitos, que ya superaba con creces su palmarés deportivo. De nuevo está implicado su hermano Dru. Éste, junto con un compinche, intentó importar 650 kilos de cocaína a Australia por mar desde una lancha hinchable comprada por el olímpico Nathan. Se produjo una persecución policial en lanchas que provocaron que Dru y su compinche acabaran lanzando al mar el botín, que fue posteriormente recogido por la Policía y valorado en 200 millones de dólares. Incluso intervino fuerza aérea en estos hechos. El medallista olímpico fue sentenciado a 25 años de cárcel por su participación en los hechos, aunque él apeló por considerarla menor, además de alegar que no se podía confirmar su participación y, como remate, quejarse por la incompetencia de sus abogados defensores que según el acusado no siguieron sus instrucciones. Dru Baggaley y Anthony Draper (que así se llamaba su compañero del delito) salieron con la lancha navegando once horas con la intención de encontrarse con un carguero extranjero a 360 km de la costa de Queensland. Draper fue sentenciado a 13 años, mientras que Dru Baggaley lo fue 28. La implicación de Nathan parece haber sido mayor de lo aludido por él ya que compró un trailer, un teléfono de satélite y un GPS por valor total de más de 100.000 dólares. Además se encontraron sus huellas en la cinta que se colocó para tapar los números de registro del barco, algo que se consideró como prueba fundamental para determinar su grado de involucración. Nathan, en su defensa durante el juicio, dijo que su papel era francamente menor que el de su hermano: “Sólo me involucré la víspera de los hechos” y pidió tener una sentencia mucho menor a la de Dru. El propio abogado defensor de Nathan Baggaley reconoció en el juicio que los hechos “parecían más bien el guion de una película de James Bond”.

Historia que no habríamos querido contar en la que formó parte un doble medallista olímpico que, definitivamente, cayó de la gloria deportiva a lo más bajo en la sociedad.



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