10 junio, 2026

Se les estropea el telesilla y piden dinero a sus esquiadores para repararla

Se les estropea el telesilla y piden dinero a sus

Todo iba muy bien en Whaleback Mountain hasta el pasado mes de febrero. La nieve estaba ahí y la afluencia de esquiadores estaba siendo de récord. De repente, el 27 de febrero, uno de los operarios oyó un traqueteo en el telesilla principal. Por precaución pararon este remonte. Desde ese día esta estación de esquí situada en New Hampshire se ha quedado sin poder llevar a sus clientes hasta la cota más alta. Este es el único aparato que lo hace.

Que a una estación de esquí se les estropee un telesilla es algo que puede entrar dentro de la normalidad. Especialmente en los modelos más antiguos porque los modernos raramente se averían, y eso que hacen un trabajo continuo durante ocho horas consecutivas durante cuatro meses seguidos durante el invierno.

Pero la particularidad de este caso en Whaleback Mt. es que la estación de esquí ha pedido dinero a sus clientes para reparar el telesilla. Según informaron los responsables del centro invernal, les han pedido 250.000 dólares para reparar el remonte. Y es un dinero que no solo no tienen, sino que además al no poder llevar a los esquiadores hasta la cumbre, han perdido gran parte de sus pistas por lo que las visitas bajaron. Calculan que han dejado de ingresar unos 20.000 dólares.

La estación de esquí está gestionada por la Upper Valley Snowsports Foundation, una asociación sin ánimo de lucro que se hizo cargo de las instalaciones en 2013 tras una ejecución hipotecaria. Antes de eso había tenido varios problemas económicos. Fundada en 1955, Whaleback cerró durante unos años a principios de los 90, y de nuevo de 2001 a 2005. 8 años más tarde tras la amenaza de un cierre definitivo  venta de sus activos para pagar deudas, un grupo de esquiadores habituales se hizo cargo de ella.

Las Fundaciones sin ánimo de lucro son un sistema muy habitual en los Estados Unidos para gestionar estaciones de esquí que ya no son capaces de generar beneficios para sostener sus gastos, pero que siguen significando un motor económico para el territorio.

El telesilla de Whaleback es un Poma fabricado en 1970. Hace ya unos años que llegó al final de su vida últil, pero un remonte nuevo es una inversión que no se pueden plantear. Por eso han ido estirando su viejo biplaza hasta que parece que ha dicho «hasta aquí llego».

El 13 de marzo, el consejo de administración de Whaleback publicó una escrito en las redes sociales y por correo electrónico en la que anunciaba una campaña de recaudación de fondos para conseguir 250.000 dólares y solucionar los problemas del actual telesilla.

Tienen que sacar el techo de la terminal de salida, desmontar la caja de cambios con una grúa, llevarla a una empresa especializada, y casi con toda seguridad, fabricar piezas y buscar otras, porque es un modelo muy antiguo.

De momento 887 personas han donado dinero. Desde tan solo 25 dólares, otros han dado 100, e incluso hay quién ha subido a los 1.000 dólares. Entre todos ellos de momento, según ha adelantado el consejo de administración de Whaleback ya se han superado los 100.000 dólares. Una buena suma, pero todavía por debajo del 50% del total necesario.

De todas maneras, en paralelo se ha empezado a estudiar la instalación de un nuevo telesilla. Quizás uno a estrenar o si hay una buena oportunidad, de segunda mano. Su opción es poder tener uno totalmente nuevecito y así olvidarse de averías o cambios en varias décadas. Para esto la inversión es más grande, y por eso se están haciendo contactos para lanzar una campaña de capital con el que financiar la operación.

Aún así necesitan el viejo Poma operativo para la próxima temporada, ya que aunque lograran el dinero para un nuevo telesilla, entre que se hace el pedido al fabricante y se puede traer a New Hampshire, pueden pasar dos temporadas. Dos inviernos sin poder usar las pistas de la cota más alta sería un golpe financiero muy importante para las arcas de Whaleback Mountain.

Estados Unidos: un país con muchos remontes viejos

El parque de remontes en Estados Unidos es muy viejo. Se espera que estos próximos años muchas estaciones tengan que cerrar al no poder hacer frente a los gastos de un nuevo telesilla. La fuerte competencia de los grandes complejos invernales de las Rocosas y Utah, así como la concentración en empresas muy grandes, hace que estos centros de esquí más pequeños hayan visto una fuerte reducción de clientes. En consecuencia estiran la vida útil de sus aparatos y el desgaste se nota cada vez más.

Esta última temporada ha estado plagada de averías en remontes. La mayoría de no pasaron de susto y del cabreo de la estación al tener que hacer frente a un gasto inesperado. Pero en Attitash – Bear Peak el pasado 2 de febrero una silla se descolgó del cable y cayó al suelo desde gran altura con un esquiador que resultó gravemente herido.

Tres días después, un perno se desprendió de parte del mecanismo de la silla cuádruple de Cannon Mountain, por lo que la patrulla de esquí tuvo que evacuar a 64 personas mediante cuerdas. A mediados de febrero, otros 120 psajeros tuvieron que ser bajados de un telesilla después de que los fuertes vientos provocaran el descarrilamiento de un cable en Pat’s Peak.

El incidente más grave fue el fallecimiento de un snowboarder el pasado 10 de marzo después de caer desde lo alto de una silla de Red Lodge (Montana) que siguió funcionando pese a las fuertes rachas de viento que soplaba en ese momento. Esa misma mañana, la cabina de una telecabina con ocho personas a bordo se fue al suelo en Kicking Horse (Canadá). 

Whaleback es una pequeña estación de esqui de New Hampshire donde también hay esqui nocturno

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