ahora fabricará cajas de proyectiles
«Cuando hay guerra siempre hay negocio«. Tsyelyakhany, un fabricante de esquí en Bielorrusia que arrastraba problemas económicos desde hace años, va a vender todos sus activos para reorientar su negocio a la industria de la logística militar.
La historia de la empresa comienza en 1944. Ese año se construyó un aserradero de madera, necesaria en la posguerra para restablecer la economía nacional del país. A partir de 1947, empezaron a fabricar muebles y, a finales de 1948, también esquís. Para esa fecha ya salieron 500 pares de esquís de fondo, aunque elaborados de forma rudimentaria y demasiado pesados al ser de madera maciza. Pero se fueron perfeccionando, adaptando técnicas occidentales.
Para 1958 ya se estaban fabricando 112.000 pares, y además de esquís, de la empresa salían bastones, mesas y sillas, contenedores térmicos, muebles empotrados y bienes de consumo como perchas y estuches escolares. El 22 de agosto de 1959 el aserradero cambió su nombre a Telekhansky DOK.
En 1963, la producción de esquís de la empresa ya era an importantes, que se independizó y su responsabilidad se transfirió a a la jurisdicción del Ministerio de Silvicultura, Papel e Industria de la Madera del Consejo de Economía Nacional de la República Socialista Soviética de Bielorrusia (BSSR).
Los años ’80 fue una década de esplendor para esquís Telekhansky, ya que recibió varios premios (soviéticos) y empezó a adoptar también compuestos plásticos tal como hacían en la Europa occidental. En 1983 además se conviertes en proveedor oficial del equipo nacional de esquí de Bielorrusia compitiendo en carreras de otras repúblicas de la Unión Soviética. A finales de esos años 80, la producción de esquís alcanzó más de 400.000 pares al año.
En 1992, por el colapso de las relaciones económicas con Rusia tras la caída tres años antes de la Unión Soviética, cae estrepitosamente la producción de esquís, así que para mantener el volumen de producción, la fábrica volvió a los muebles de madera que se exportaban incluso a otros países de la Unión Europea.
Con la entrada del nuevo siglo volvió cambiar de nombre para llamarse Fábrica de Esquís Telekhan y pasó a ser controlada por el Departamento de Gestión de Bienes de la Presidencia de la República de Bielorrusia. El mismo Presidente de la República, Victor Lukashenko visitó las instalaciones y urgió a una modernización. Pero no supo adaptarse a la competencia, arrastrando desde entonces pérdidas año a año.
Aún así se ha buscado varias veces una oportunidad. La Universidad Tecnológica Estatal de Bielorrusia y la Academia de Ciencias llegó incluso a desarrollar modelos de esquí adaptando la tecnología de los fabricantes austriacos para tratar de homogeneizar su calidad. El 6 de noviembre de 2019 se lanzó una nueva producción de esquís con nuevos compuestos plástico para el mercado bielorruso y ruso. Pero su aceptación fue nula.
Todavía en 2022 el Director de la empresa presentaba al Gobierno de Lukashenko nuevos esquís prometiendo desarrollar modelos para deportes de alto rendimiento. Sin embargo ni podían competir con las marcas occidentales, y ni siquiera a nivel estructural estaban preparados para salir al mercado. Por no tener, ni había departamento de marketing. Simplemente no buscaban nuevos clientes ni mercados. Luego se supo por qué.

Vikto Lukashenko, Presidente de Bielorrusia, visita la fábrica de esquís Tsyelyakhany
Y es que en mayo se descubrió que hasta el 90% de la producción de esquís se los quedaban otras empresas estatales. Pero estas, a su vez dependían de la financiación del Gobierno y no siempre podían pagar. Hasta que las deudas fueron inasumibles.
Lo peor de todo es que tan solo unos meses antes, en enero de 2025, Lukasehenko había visitado la fábrica y le dijeron que el volumen de producción en 2024 había aumentado un 30% y que se estaba exportando a Rusia, Turquía y China. Así que además aumentaron los salarios de los empleados en casi un 25%.
Al final este pasado mes de mayo un Tribunal de Cuentas en Bielorrusia obligó a su venta y disolución después de que ya se veía imposible eliminar las deudas de 840.000 dólares (y pocos son!) que arrastraban desde hace años y más después de haber aumentado salarios.
Se le dio de plazo hasta marzo de 2026 para vender la planta, las 6 hectáreas de terrenos, maquinaria y materias primas acumuladas con el objetivo de pagar deudas. Se pedía por todo ello 2,08 millones de rublos bielorrusos (BYN) (aproximadamente 525.000 euros) pero nadie ha pujó por nada de lo que había allí. Ahora que hace unos días se abrió una segunda puja, curiosamente por más dinero que la primera: 2,456 BYN (aprox. 620.000 €) que se cerrará el 4 de septiembre.
No hay muchas esperanzas de que esa puja sea positiva, sobre todo si además es más cara, por lo que la empresa ya ha empezado a reorientar su negocio hacia la industria de la logística militar: fabricarán cajas para proyectiles del ejército ruso. Aquí al menos el negocio está asegurado siempre y cuando a Putin no se le ocurra detener la guerra, algo que de momento parece que no interesa a nadie.
La fábrica de esquís Telekhan no es un caso aislado, sino un síntoma de los que está pasando en Bielorrusia. Su crisis es el resultado de una enfermedad sistémica que afecta a toda la vertical, donde en lugar de desarrollo se miente para mantenerse en el puesto; en lugar de mercado hay dependencia de la estructura administrativa y en lugar de marketing hay un recurso administrativo que trata de sostenerse con ayudas del Gobierno y de contentar al Presidente Víktor Lukashenko.
Telekhan es el último de los fabricantes de esquís de la era soviética que ha cerrado. En aquella época casi todas las repúblicas tenían su propia marca. Algunas como Elan (Eslovenia – exYugoslavia) o Sporten (repúblia Checa) han sobrevivido bastante bien, mientras que otras como Beskyd (Ucrania) o Pirin (Bulgaria) fueron compradas por empresas austriacas como Fischer y Atomic. Y en el caso de la bielorrusa, ha acabado cerrando sin más.
Instalaciones de la fábrica de esquís Tsyelyakhany (Bielorrusia)
