Así conquisto Elena Rybakina el Open de Australia 2026
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Elena Rybakina no habla mucho, no muestra muchos sentimientos, ni decepción en la derrota, ni alegría en la victoria, ella solo quiere jugar lo mejor posible al tenis y en estas dos semanas en el Open de Australia 2026 lo ha cumplido a la perfección. Con un servicio como su principal arma, y sin hacer caso a los pronósticos que le colocaban como candidata, la kazaja fue quitándose rivales por el camino con un silencio sepulcral.
Ya sea por la cultura de su país o por su forma de ser, Elena Rybakina es una tenista de pocas palabras, no es su fuerte ni tampoco aspira a ello. Lo mismo ocurre en la pista, su cara de póker durante todo el partido en la que no muestra ni una pizca de su fuego interno es otra de sus grandes bazas. Puede estar ardiendo por dentro, pero nunca lo va a demostrar.
Mientras que en el aspecto tenístico ha vuelto a recuperar ese juego incisivo, agresivo y con iniciativa. Todo ello, con un primer saque que ha sido su base en Melbourne, pero también desde finales de la pasada temporada, cuando se coronó en las WTA Finals. Pero otro aspecto definitivo en su vuelta ha sido su mejora física. En 2024 y 2025, la kazaja se bajaba de muchos torneos por problemas de salud y en muchos otros su físico se venía abajo cuando tenía el partido controlado. A pesar de esta situación, se alzó con seis títulos en estos dos años (Brisbane 2024, Abu Dhabi 2024, Stuttgart 2024, Estrasburgo 2025, Ningbo 2025, WTA Finals 2025).
Sin embargo, su mejor tenis y su mejor forma física volvió a reaparecer con la vuelta de Stefano Vukov a su cuerpo técnico. El polémico entrenador fue suspendido a comienzos de 2024 por la WTA por conducta abusiva y le denegaron el acceso a cualquier torneo del circuito. Sin embargo, la kazaja siempre lo defendió alegando que nunca sufrió ningún acoso. Y una vez levantado el veto, volvieron a unir sus caminos.

Así ha sido el camino de Elena Rybakina hacia el título del Open de Australia 2026
Pero volviendo al Open de Australia, uno de los aspectos en los que incidía Rybakina era en su gran pretemporada. Sin ningún improvisto físico y con un 2025 que finalizó a principios de noviembre, la kazaja consiguió llegar en un gran estado de forma a Melbourne Park. Y los resultados comenzaron a hablar por sí solos.
Sin problemas en su debut ante Kaja Juvan (6-4, 6-3), misma situación en la segunda ronda ante Varvara Gracheva (7-5, 6-2) y arrollando a Tereza Valentova (6-2, 6-3) en la tercera. A medida que pasaba el tornero su nivel subía sobremanera, comenzaba la segunda semana sin dar opción a Elise Mertens (6-1, 6-3) y en su primera gran prueba ante la número dos del mundo como es Iga Swiatek, aceptó la afrenta del primer set y vapuleó en el segundo (7-5, 6-1).
Su nombre empezó a sonar como gran candidata al título, pero ella seguía a lo suyo, en silencio y sin hacer ruido, pero con el objetivo más claro que nunca: ganar su primer Open de Australia. Estaba a solo dos partidos de conseguirlo y con Jessica Pegula sufrió su único bajón que casi le cuesta el partido en el segundo set, pero resistió el órdago de la estadounidense y levantaba tres bolas de set en contra (6-3, 7-6(9)) para citarse con Aryna Sabalenka en la gran final.
Una final de polos completamente opuestos: la calma contra la tempestad, los gritos contra el silencio, la ansiedad contra la calma. El duelo estuvo lleno de golpes con un set para cada una y un momento crítico en el tercer set, 3-0 a favor de la bielorrusa.
En ese momento, lo más fácil era desconectar y terminar el partido de la mejor manera posible ante la número uno del mundo, pero Rybakina solo tenía entre ceja y ceja el título y, de nuevo, sin hacer ruido, pero haciendo valer de su súper saque, le dio la vuelta al marcador en un abrir y cerrar de ojos (6-4, 4-6, 6-4) para pesar de una Sabalenka que rozaba su tercer título en Australia y se lo quitaron de las manos.
Fue el éxito del trabajo y la perseverancia alejada de los focos, de los medios de comunicación, de los pronósticos y de todo aquello que a Rybakina le da igual. Ella solo quiere jugar al tenis y ganar todos los títulos posibles. Ya tiene el primer grande de la temporada en su bolsillo y con esta actuación en Melbourne se convierte en clara favorita a todo para el resto de la temporada. El futuro es una incertidumbre, pero la única certeza es la forma en la que actuará Elena Rybakina, de la misma manera que lo ha hecho toda su carrera. En silencio.
