Los senderos secretos de la Vinotinto
El nombramiento del técnico para la selección Vinotinto ha tomado nuevos senderos. Terminado el ciclo de Fernando Batista, ya se siente el vacío a la espera del nuevo nombramiento. A veces, como ya sucedió una vez, esa espera puede ser larga, demasiada larga, inconveniente para el fútbol nacional y para el país que espera con la esperanza puesta en el conductor que habrá de llegar. Los partidos no oficiales del equipo nacional dieron pie a conjeturas y opiniones, aunque la Federación Venezolana se cuidó de no anunciar al técnico de entonces como el sucesor del argentino. Oswaldo Vizcarrondo, por quien muchos aficionados apuestan para lo que ha de venir, tomó el mando pero solo por el partido ante Argentina. Luego, y por los compromisos con la selección sub-17 en el Mundial, cedió su lugar a Fernando Aristeguieta, solo para los encuentros ante Australia y Canadá….
La realidad, entonces, nos vuelve a hablar. Mientras Vizcarrondo está “on deck”, trabajando con los menores y quizá pendiente del algún movimiento inesperado relacionado con la Vinotinto, Aristeguieta acaba de comprometerse con en Caracas hasta 2027. Tales situaciones pudieran hacer pensar que se han cerrado los caminos, pero también se puede creer que se han abierto. Porque con los dos jóvenes técnicos venezolanos ocupados en sus asuntos se pudiera pensar en traer a un extranjero, pero las recientes experiencias han sido golpes contra una pared: José Néstor Pékerman y Fernando Batista valen como ejemplos. Estas decisiones terminan por transformarse en fuentes de riquezas para el que viene, sea quien sea, sin dejar en el país huellas marcadas. El entrenador venido de otros confines raramente podría interesarse en el verdadero fútbol nacional, porque metido de pleno en la Vinotinto no le va a resultar importante preocuparse de nada más. Entonces, ¿César Farías?…
César Farías se ha proyectado como un candidato firme, con deseos, pero ¿qué pensarán en las oficinas federativas?, ¿tendrán la misma voluntad para elegir al sucrense? Ha sido lugar común pensar que con él al frente la Vinotinto hubiese clasificado, cuando menos, a la repesca. Conocedor como pocos del temperamento y carácter del jugador venezolano, Farías da vueltas y en apariencia emerge como el hombre. Bueno, estas deducciones son propias de la experiencia de quien ahora escribe, pero ya se sabe: el fútbol venezolano, como aquella serie de televisión “Aunque usted no lo crea”, es tan inesperado que un buen día de estos anuncia, con estruendo de desfile en día de fiesta, a un outsider y que el Señor nos tome confesados
Nos vemos por ahí.
