30 mayo, 2024

“El problema del tenis español está más abajo del top100”

Emilio Sánchez Vicario, el mayor exponente de nuestro tenis en los años 80, se sienta con Punto de Break para dialogar sobre sus inicios como tenista, la salud actual de ‘la Armada’ o la inminente retirada de Rafael Nadal.

Si el Trofeo Conde de Godó es uno de los mejores torneos del mundo no solo es por el cuadro que presenta cada temporada. Más allá de las pistas, caminando por el RCTB 1899, uno puede encontrarse con alguna leyenda en cualquier esquina. En uno de esos paseos entre partido y partido, junto cuando me dirigía a ver un entrenamiento, la figura de Emilio Sánchez Vicario (Madrid, 1965) se aparece ante mis ojos, activando de inmediato mi función periodística. ‘Emilio, ¿te parece si charlamos un rato?’. Afortunadamente para Punto de Break –y para mí también–, el ex Nº7 mundial acepta la invitación.

Como si se tratara de un programa de La Resistencia, los siguientes 45 minutos tienen poco de entrevista y mucho de conversación. Sin guión, sin estructura, simplemente improvisando entre tema y tema, apoyándome en el conocimiento y el discurso de uno de los jugadores más importantes de la historia del tenis español. ‘Hacía 13 años que no venía al Godó’, dispara Emilio nada más sentarnos, para ponerme en situación. A partir de esa casilla de salida, el resto de la partida solo puede terminar en victoria.

¿Trece años sin venir al Conde de Godó?

¡Va muy rápido el tiempo! Como ahora vivo en Estados Unidos y no he llevado a nadie últimamente, pues no he venido. Podría haber venido en 2017, cuando estaba con Fernando Verdasco, pero no sé qué pasó que no jugó el torneo. El año pasado me invitaron al acto del centenario, así que me han dado ahora el trofeo del #70 aniversario.

Este es un lugar especial.

Claro, este club me acogió cuando era un chaval, aunque yo empecé jugando en el Tenis Pedralbes, allí arriba en la montaña. A los 14 años me cambié para jugar algunos equipos, así que me ayudaron en aquella etapa. Cuando me echaron de la RFET con 15 años, Joan Ventura me acogió y estuve aquí entrenando, hasta que volví a ganar a todos y me repescó otra vez la RFET.

¿Por qué te echaron de la Federación?

Por malo, gordo, bajo y por falta de talento (risas). No sé, no les pregunté, pero me mandaron a casa.

Se equivocaron.

Es muy difícil a esas edades cuando tienes un montón de chicos, te encuentras a gente que es más resultadista, así que si no ganas… Ellos tienen un presupuesto, tienen que decidir quién piensan que acabará siendo mejor, así que no verían en mí las cualidades que buscaban. Ese año estábamos Martín Jaite, Joel Figueras y De la Fuente. A los cuatro nos mandaron fuera, luego Martín y yo fuimos top10.

¿A Martín también lo repescaron?

No, él se fue a Argentina. Lo repescaron con 18, así que a los 17 ya estábamos entrenando con el Pato Álvarez. Martín incluso llegó a estar con el equipo de Copa Davis de España, pero no le hicieron debutar. Hubo una eliminatoria que, estando ya ganada por 3-1, tuvieron la oportunidad de hacerle jugar el punto que ya no servía de nada, eso le hubiera hecho jugar por España para toda la vida. Hubiésemos tenido un equipo más potente todavía, con dos top10 siempre tienes más posibilidades.

Emilio Sánchez en su etapa como jugador.

 

¿En qué momento empiezas a ver que eres bueno?

Nosotros, al venir de una familia humilde, siempre habíamos mostrado muchas ganas. El problema viene cuando no tienes las cualidades tenísticas para moverte, a esas edades ya hay gente que está desarrollada, entonces te ganan los puntos importantes. Pero no es por juego, sino por físico y confianza. Yo me acuerdo que tenía cero confianza en esa época, le pegaba a todas muy fuerte pero se iban todas fuera. No entendía por qué perdía si le pegaba más fuerte que los demás. Luego empiezas a ganar partidos, te pones fuerte, subes la confianza, planteas los enfrentamientos de otra forma, etc. Es todo un proceso, cuando eres bueno ya empiezas a ganar partidos por estatus.

¿Ahí es cuando empiezas a ganar a todos?

Cuando empiezo a competir con toda esta gente, sin entrenar mejor que ellos, empiezo a ganar a todos. Ahí es cuando te lo empiezas a creer. Creértelo es muy importante, al final esto es un deporte de egoístas, tienes que creerte mejor que el que está delante, porque ese que está delante intentará que no logres tu objetivo. Si yo tengo que sacar para fuera con 30-30 y luego ponerme de derecha, tirar el paralelo e irme a la red, si no me lo creo la tiraré fuera. Si esto te pasa en los puntos clave, estás muerto.

Pero esto le pasará a muchos.

Por ejemplo, Jerry Shang, antes estuvo viéndole jugar. Este es alumno mío, estuvo tres años conmigo en Naples, hasta que llegó IMG y lo compró con un montón de billetes. IMG quiere controlar el mercado chino y este puede convertirse en el nuevo Na Li en hombres. Aquí ha perdido 6-4 y 6-4, ha jugado bien, pero con 4-4 y 30-15 ha tirado dos bolas fuera por un palmo. Luego doble falta y pierde el saque. Ha jugado bien, sí, pero no ha ganado. A este nivel, exagerando, los mejores del mundo ganan el 90% de sus saques todo el año. Si llega uno joven que está ganando el 80%, ahí ya tenemos una mínima diferencia que determina todo, pero no es solo eso. En los puntos clave yo no fallo una y tú me fallas dos.

(Emilio observa la pantalla de la casa-club, donde Rublev y Nakashima se enfrentan en segunda ronda)

Va 3-3 en el tiebreak del segundo set, le conozco porque viene de hacer varias pretemporadas allí conmigo. Brandon tuvo un momento donde ganaba muchos partidos, pero en 2023 empezó a perder y de repente no podía ni jugar. Los puntos clave los perdía. Ahora ha ganado algunos partidos, a Rublev le ha ganado el primer set, ahora falta ver cuántos puntos gana desde el 3-3 del tiebreak. Ahí es donde te das cuenta de todo. Si el otro te la tira al medio y tú la fallas, es mucho peor que si te mete un winner. ¡Ojalá te meta un winner! En el alto nivel, es mucho peor los fallos que cualquier punto que ganes.

Volvemos al tema de siempre: lo mental.

Lo mental es fundamental. Cuando pierdes partidos, lo que se daña es lo mental, pero es un espectro muy amplio. Lo mental pueden ser emociones, pensamientos, conversaciones contigo mismo, etc. Tú puedes estar jugando contigo o contra ti mismo. Mira Rublev, ahora mismo no está jugando el partido entero, que solemos decir, está jugando a puntos. Para Rublev, tal como está jugando, si gana este partido se vuelve a poner bien. Un solo partidos te salva de todo lo que arrastras, porque ahora mismo en su cabeza todo es malo, en Montecarlo le vi fallar 30 bolas.

Emilio Sánchez Vicario durante un clínica.

 

En tu carrera, ¿ganaste más partidos de los que perdiste por el factor mental?

Me parece que gané bastantes partidos más de los que perdí, pero no te acuerdas de la cabeza en los partidos que ganas, al final es tu trabajo. De lo que sí te acuerdas mucho es de algunos que pierdes, las derrotas te marcan, te tocan el alma. Hace mucho más daño una derrota que la alegría que te da cualquier victoria. El tenis es un deporte de psicóticos (risas).

(Aparece uno de los hijos pequeños de Emilio)

¿Tus hijos serán tenistas?

Tengo a dos jugando en college, juegan bien, pero ser tenista son palabras mayores. Por el tipo de vida que llevan no valoran nada, les falta el colmillo.

Esto afecta a toda una generación

Nosotros que trabajamos con ellos y vemos cómo les castigan, te aseguro que lo viven todo de otra manera. Tienen demasiadas oportunidades y además muy pronto, entonces les cuesta valorar las cosas. Pero bueno, si insistes y vives en el mundo al final te das cuenta que lo que hay que hacer: vivir la vida del tenista, no queda otra. No puedes hacer la vida del tenis haciendo otro tipo de vida. Un buen ejemplo es Grigor (Dimitrov), que lo tuvimos en nuestra Academia, donde se puso Nº1 Junior, gana Wimbledon y el US Open. Pero luego se va con Lundgren, después con McNamara y de repente se va con Roger Rasheed, un preparador físico. Ahí se olvidó del tenis, ya no volvió a jugar los puntos importantes como antes.

Ser guapo también fue un problema.

Se juntó con una chica de cabaret durante dos años, ahí es donde te metes en un conflicto. Si el tenis no es tu prioridad número uno, si pones otras cosas por encima, va a ser muy difícil que el tenis te recompense. Cuando acabó con la chica empezó a trabajar con Dani Vallverdú y Jamie Delgado, ahí es cuando recuperó la esencia y volvió a sus raíces. ¿Pero cuánto tiempo pasó? Muchas carreras van acordes a las decisiones que toma el jugador. Fíjate cuántas chicas hay que ganan un Grand Slam, acumulan muchísimo éxito y pierden el foco del tenis, su prioridad pasa a ser otra. Si te pones a pensar en contratos, fotografías, influencers, portadas… te olvidas de entrenar.

Emma Raducanu.

Cuando ganó el US Open, recuerdo estar en Flushing Meadows y verla entrenando en la pista 27 con su entrenador. Se pasó restando una hora y media, te estoy hablando el día antes de jugar su primer partido de la fase previa. ¿Pero quién es esta chica? Además contra un tipo de dos metros que sacaba a 200km/h. Tres semanas después, campeona del US Open. La semana siguiente echa al entrenador. Empieza a salir en medios de comunicación, en galas, en desfiles. De repente, cinco contratos de tres millones de dólares, 20 millones en el banco […] Te olvidas del tenis, no quieres ni entrenar.

Seguro que con Andy (Murray) no hubo estos problemas.

Andy cuando llegó no lo tenía tan claro, la madre nos decía que jugaba bien, pero poco más. A mí siempre me gusta jugar con ellos para ver cómo responden, para ver qué recursos tienen y cómo empujan. La verdad es que no las tenía todas conmigo cuando vi a Andy, pero luego cuando jugábamos puntos era cuando sacaba esa capacidad innata de defenderse con bolas imposibles, ahí es donde mostraba las herramientas que de verdad tenía. Técnicamente era buenísimo, si no es imposible ganar todo lo que ha ganado, además coincidiendo con el Big3.

Emilio Sánchez Vicario con Andy Murray.

 

¿En qué andas ahora, Emilio?

Estoy centrado en la Academia de Estados Unidos, intento venir a Barcelona cuando hay algún comité o algún torneo, como este último Challenger que acabamos de celebrar en Barcelona. Con la Fundación también hago bastantes cosas en España, por suerte tengo un equipo muy válido que trabaja estupendamente, se encargan de muchos aspectos. Cuando tienes estructuras tan grandes como la mía es imprescindible rodearte de gente que sea mejor que tú para que todo fluya.

¿Salió todo bien?

Para hacerlo sin preparación y en un mes y medio, no nos podemos quejar. Como te decía, su pudimos afrontarlo es gracias a todo el equipo que hay detrás, nosotros a lo largo del año hacemos unas 30 semanas de torneos entre Naples y España, sabemos la exigencia que tiene a todos los niveles. Un torneo es muy caro si empezamos a sumar seguridad, streaming, producción, árbitros, hospitalidad, etc. Uno de los problemas más grandes de los Challengers es la hospitalidad, porque la tienes que proveer tú y el precio de los hoteles están disparados. El auténtico reto con esos torneos es no perder dinero.

¿Se perdió dinero?

Nosotros no ganamos dinero, lo hacemos porque nos gusta. La cuestión es que este torneo lo tendría que haber hecho otro club, pero se canceló, entonces nos llamaron a nosotros hace mes y medio para hacerlo. Lo ideal hubiera sido saberlo antes, pero también que hubieran conectado el Challenger de Barcelona con la semana de Godó, y el Challenger de Madrid con el Mutua Madrid Open, porque el tipo de juego es diferente. Por ejemplo, Jerry Shang viene de jugar en Madrid y ahora le toca jugar con las condiciones de aquí, habría que ordenar el calendario para que todo tuviera un poco de sentido deportivo.

¿Repetiréis en 2025?

Esto es una cesión de la ATP de unas semanas, aunque lo normal es que siempre se celebre el torneo la misma semana, como hicimos nosotros al principio con este Challenger. Depende de la RFET y de la ATP, pero si no te dan una buena puntuación en el report es cuando llegan los problemas…

¿En qué se apoya esa evaluación?

El supervisor, él va midiendo todo, te da unas notas de las pistas, los árbitros, el transporte, cómo tratas a la gente, absolutamente todo. Por ejemplo, a Segovia ahora lo han bajado de categoría, quizá es que les interesa promocionar otro torneo de otro país, al final solo pueden tener un número determinado de 125K, así que ha Segovia le han castigado. No sé lo que pasó, cualquier error te pasa factura. Nosotros un año tuvimos problema con una pista que estaba muy blanda porque era octubre, no nos llegaron a bajar de categoría, pero sí nos dieron un warning.

Emilio Sánchez Vicario, director del Challenger de Barcelona.

 

¿Cómo ves la salud del tenis español? ¿Hay que preocuparse?

Llevábamos 40 años siendo el principal productor de jugadores del mundo, pero ya no. Honestamente, yo sabia que iba a pasar esto, escribí un artículo con varios datos hace algunos años y se ha cumplido casi todo. La realidad es que, desde aquel momento, han cambiado los términos: España ha pasado de tener catorce top10 a tener seis, mientras que Estados Unidos ha pasado de tener seis a tener catorce. Ahora seremos la sexta potencial mundial, que sigue estando súper bien teniendo en cuenta los presupuestos de cada país. Pero esto son solo los top100, hay que mirar también lo que hay hasta el top200, el top500, los juniors, los cadetes, los infantiles, los alevines, etc. Si miras abajo de la pirámide, donde España es más potente, ves que cada vez menos jugadores hacen esa transición al profesionalismo.

¿Por qué?

Son varios motivos, por ejemplo los que se van a estudiar a Estados Unidos, que son cada vez más. Antes había mucho grupo de competición entre los 16-18 años, se hacían varios torneos internacionales, pero hacía falta un coach que viajara con tres alumnos por el mundo. Era en esa etapa, de los 15 a los 18, cuando había que hacer la inversión de conocimientos y de apoyo. ¿Cuándo se llevó Ferrero a Alcaraz su casa? A los 15 años.

Pero Carlos es uno entre un millón.

Vale, pero hizo el esfuerzo en plena transición. Ahora es todo muy bonito, ahora es uno entre un millón, pero había que hacer lo que hizo Ferrero. Antes había 80 Ferreros que hacía eso, ahora no los hay, es el final del camino. Ahora, como estamos haciendo muchos más torneos, ganarán más partidos y conseguirán el nivel para estar ahí, en unos años veremos la evolución. Alejandro Moro, por ejemplo, perdió en primera ronda del Challenger de Madrid, pero luego se va a Munich, pasa la previa y gana a Dominic Thiem. Si le da por ganar un par de partidos más el nivel se multiplica y ya se mete #150. Luego, con un poquito de suerte en un par de torneos, se pone top100. Ya está, ya tenemos otro más ahí metido.

¿Fue alumno tuyo?

Entrenaba con nosotros, a los 18 le ofrecieron irse a Estados Unidos, pero no quiso. Lleva cinco años dando tumbos, pero es uno de los pocos que hay en esa franja del ranking. Lo normal en la élite es tener entre 2-3 entrenadores, más el fisioterapeuta, más el preparador físico, el primo, el perro y vete a saber cuántos más.

¿Se puede dar la vuelta a la situación?

Se necesita más vivero, más gente queriendo ser tenista. La gente mira mucho arriba, solo se fija en el top100, pero el problema del tenis español está abajo, lo que necesitas es meter gente en los torneos. Necesitas a gente que te pase las previas, que tengan la mentalidad del tenista, la confianza y las cualidades para avanzar.

¿Ha hecho algo mal la RFET?

Mal no, porque nunca ha habido estructura. Lo que tenemos ha salido de la fuerza de los clubs, las escuelas siempre han estado llenas, ahí es donde se inventaron las fórmulas para poder desarrollarse. Por ejemplo, el entrenador que viaja con un grupo de chicos y les acompaña a los torneos. Ahora las escuelas se han vuelto más sociales, hay mucha más gente, pero a mayor éxito… menos me dedico a los de arriba, porque supone más esfuerzo. En Suecia pasó lo mismo, tuvieron veinte top100 y ahora no tiene ninguno.

Emilio Sánchez Vicario en su labor de entrenador.

 

Desde luego, no existe un caso más dramático.

Tenían las escuelas repletas, a todos los niveles, para empezar a nivel alevín, pero ahí se acababa todo. Eso pasó también en Australia, has de tener en cada escalón de la pirámide la gente apropiada que te ayude a pasar al siguiente. Si yo tengo mi escuela llena y así me va bien, pues ahí nos quedamos. Muchos entrenadores de competición que teníamos en las escuelas ahora están en el circuito, pero el jugador español es un jugador sin recursos, no puede pagar lo que pagan los extranjeros. Un buen grupo de entrenadores españoles, capacitados para hacer esa transición, ahora trabajan con tenistas extranjeros.

¿Qué han hecho bien en Estados Unidos para este crecimiento?

Cambiaron en su día, pero ahora están volviendo a ir hacia atrás. El nuevo presidente de la USTA ha recortado todo lo que tenía que ver con desarrollo y grupos de competición. Aparte, ellos tienen dinero para lo que quieran, pero son dinámicas de los directivos, ellos toman sus decisiones, pero las consecuencias no se verán hoy. Ahora mismo Estados Unidos tiene diez años más de tenis, este presidente saldrá elegido varias veces, le veréis mucho en rondas finales del US Open, pero veremos en una década cómo evoluciona todo.

Pero sigue sin llegar el relevo de Andy Roddick.

Ganar un Grand Slam es muy difícil, pero tienen muchos jugadores para competir por ello. Si el tenis es la prioridad de estos jugadores y continúan por este camino, seguro que tendrán alguna oportunidad. Luego podrán ganar o no, pero en el circuito ya les ves cogiendo mucha fuerza en los ATP 500 y los Masters 1000.

Teniendo una mentalidad tan ganadora, no creo que conformen con eso.

Insisto, ganar un Grand Slam es muy difícil, necesitas reunir muchas cosas. También es verdad que en Estados Unidos los malcrían de algún modo, tienen todo desde muy jóvenes, les dan todo lo que piden, les pagan todo, por eso están reduciendo la inversión. Hay que controlar estas cosas, generar cierta necesidad en el jugador. Por ejemplo, ¿de qué sirve que ahora le paguen una millonada a Taylor Fritz? Quizá alguien que esté #500 del mundo lo necesite más, es a estos a los que hay que ayudar.

Es una locura lo que cambió el tenis en los últimos 30 años.

No creo que haya cambiado tanto, en realidad seguimos teniendo al jugador que construye y el jugador que destruye.

Ahora está de moda destruir.

Hemos tenido épocas peores. Ahora Djokovic no te falla una, Rafa no te fallaba una, ambos construían a su manera. Federer construía también. Toda esta escuela de jugadores que no cometían muchos errores sigue ahí, jugando a una velocidad mucho más alta no fallan. Restan y no fallan. Claro que hay jugadores más erráticos, pero creo que esta época de construir tendrá su mayor impacto con las nuevas generaciones, con Joao Fonseca y esta camada. Son jugadores que tienen una forma de jugar muy completa.

Emilio Sánchez Vicario en su entrevista con Fernando Murciego.

 

¿Alcaraz?

Alcaraz es un producto de esta generación que ha durado veinte años, es una herencia total de Federer y Nadal, ellos han sido su espejo. Los grandes jugadores de cada época no eran grandes por cómo jugaban, sino por la cabeza que tenían, siempre se adaptaban a cada situación.

Manolo Santana.

Santana fue un pionero, le pegaba de una forma que nunca se había visto. Se le acercaba Ralston a la red y le metía un globo liftado que el otro ponía cara de no entender nada. Son gente que se adapta siempre a las circunstancias para estar ahí, son más inteligentes que los demás. Alcaraz no gana por su juego, gana porque tiene una cabeza privilegiada.

Ahora está en un momento complicado.

Cuando tú tienes 20 años hay momentos donde no entiendes muchas cosas, teniendo todo el juego que él tiene es normal que necesite tiempo para aprender, está en esa etapa de aprendizaje para consolidar todo su juego. Tiene demasiadas herramientas para salir de las situaciones, mira cuando ganó el US Open, estuvo varias veces con match ball en contra, algunos salvado con bolas a la línea, fue una locura. Alcanzará una consistencia total gracias al juego que tiene, cuando empiece a dominar podrá ganar como quiera, pero si en momentos clave tomas decisiones equivocadas, entonces pierdes. Lo mejor del tenis es que es un deporte justo: si tú haces bien las cosas que tienes que hacer y aspiras a la excelencia, ganarás mucho. Si empiezas a hacer cosas que no tocan, perderás mucho.

Algunos ya le han tomado la medida.

En cuanto te desordenas un poco para jugar esos diez puntos clave de cada partido, el de delante encontrará la manera de incomodarte. Si tú juegas muy bien de cara al público, pero en los puntos importantes haces cosas que no tocan, el otro estará ahí. Fíjate como hora ya están más atentos a las cruzadas, el vestuario es cruel, en cuanto encuentran un pequeño agujero en tu tenis van al cuello. Mira Federer, cuando Djokovic le empieza a ganar a Rafa atacándole el drive, él empieza a hacer lo mismo. La gente habla, comenta, en el vestuario se estudia todo. En Estados Unidos se le vio trabajando para ser más estable, por eso ganó Indian Wells, porque la calidad la tiene. Ahora la mala suerte es que se ha hecho daño, pero en tierra batida tendrá más oportunidades. Hay mucha gente que quiere lo que él tiene, si se duerme en los laureles le van a quitar el sitio.

¿Qué crees que pasará?

Él tiene pinta de no dormirse, por eso está entre los tres mejores del mundo. El tenis es así, te está probando todo el rato, hasta cuando no juegas.

¿Y qué hacemos con Rafa? ¿Podremos darle un homenaje a su altura?

Rafa se dará él mismo su homenaje, no te equivoques. Si no se hace daño, Rafa acaba ganando. Sabe jugar esos puntos, sabe valorar al rival, no dar el partido por perdido, entrena siempre para rendir dentro de la pista. Nunca le han regalado nada, siempre ha ganado cada punto, es increíble cómo se puede ser tan determinado y consistente en algo. ¿Cuántos lleva, catorce Roland Garros?

Catorce.

[…] ¿Eso qué es? Eso solo lo puede hacer una cabeza privilegiada, y en los últimos años lo hizo con menos físico, es decir, con mejor cabeza todavía. En cualquier torneo de tierra de los que venga ahora, si tú le preguntas a los 64 del cuadro contra quién no quieren jugar, el número 1 es Rafa. Para ganar a Rafa, antes debes aceptar que tienes que pasar por el infierno.

Emilio Sánchez Vicario junto a Rafa Nadal.

 

¿Volveremos a ver algo así?

Un tío que te gana 14 Roland Garros, ni existió ni va a existir. Roland Garros es el malo final del juego, el torneo más difícil de ganar. Federer ganó uno y Djokovic ha ganado tres, ¡estos dos tipos son de otro planeta! La pista en el tenis te puede ayudar o no, pues la única que no te ayuda es la de Roland Garros. En 2008, cuando Rafa le gana a Federer aquellas dos finales seguidas, Federer hizo 25 aces en Wimbledon, son 25 puntos sin jugar. ¿Sabes cuántos hizo en la final de París? Un ace, teniendo el mismo saque. Pero allí la pista te frena, así que el otro la puede devolver. A esos 25 aces, súmale los saques que restó mal, o que restó y se la dejó a huevo, o que restó y le subió a volear… pueden ser 100 puntos sin jugar. ¿En Roland Garros? Uno.

[…]

Los 14 Roland Garros son 14 infiernos, es otra dimensión. No me imagino otra barbaridad igual, tendrían que cambiar muchas cosas, que alguien descubra un golpe que nadie más pueda hacer, alguien con un físico descomunal o una cabeza superior a las demás. A lo mejor dentro 20 años, con la evolución del genoma humano, se puede jugar toda la vida, para siempre. O como en Fórmula 1, que decían que jamás pasarían a Michael Schumacher, pero antes se hacían 10 carreras y ahora hacen 25, en tres años eres el mejor de la historia. Tendría que cambiar el circuito.

Que hubiera ocho Grand Slams por año.

Por ejemplo, aún así será difícil que alguien pueda repetir algo así.

Nunca se sabe, Emilio.

Yo no lo veré, eso seguro (risas).

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