Se casan en un estación de esquí y bajan esquiando en traje de boda
Casarse en una estación de esquí es algo que cada vez sorprende menos. Pero hacerlo en plena temporada cuando todavía estamos en invierno, sí que es algo que no suele ser muy habitual. El pasado 7 de febrero Gavarnie-Gèdre fue el escenario de una boda de altura en el que tras darse un ‘si quiero’, la pareja bajó esquiando en con sus respectivos trajes de novio y novia.
Los protagonistas fueron Quentin y Emma, y la elección de la estación fue cosa de él. Aunque es Piau Engaly donde esquía habitualmente, Gavarnie tiene una conexión especial porque fue allí donde aprendió a esquiar con tres años. Explicaba esta semana al diario La Dépeche, que
«Me apasiona el esquí. De pequeño, mis padres me enseñaron a esquiar con patines en el jardín. Desde entonces, cada invierno voy a esquiar a los Pirineos, normalmente a Piau-Engaly. Pero Gavarnie siempre ha tenido un lugar especial en mi corazón; quería volver a ver el circo y presentarle la estación a mi esposa; era simbólico».
Y la realidad es que ese circo de Gavarnie le agradeció la presentación, ya que les regaló con un majestuoso día soleado, algo que cuesta ver en un invierno con tantas nevadas y nublado como el que estamos viviendo. Eso sí, lo que no faltó fueron las bajas temperaturas, como debe ser una buena jornada de esquí. Ellos no tuvieron problemas, pero los encargados de inmortalizar todo aquello sí que tuvieron algo de frío.
La pareja ya se había casado en verano y tiene un hijo, pero querían hacer las fotos de boda en una estación de esquí. Por eso tuvieron que esperar al invierno. Viven en Mont-de-Marsan, un pueblo a dos horas y media al norte de Gavarnie. Allí contrataron al estudio de fotografía LaMakina, que cuando les lanzaron la propuesta no dudaron en aceptarla. Para la puesta en escena se pusieron todos los medios, incluyendo un dron para grabar la bajada. Todo tuvo que ser rápido porque aunque sí hacía un día soleado, también hacía mucho viento.
Por su parte, Gavarnie-Gèdre también facilitó toda la logística y un espacio para que se pudiera repetir el ‘si quiero’ y hacer una primera sesión de fotos. Una vez llegaron al sitio, se sacaron los anoraks de esquí y los cascos, inmortalizaron el momento, y posteriormente hicieron la bajada.

Aunque bajaron un tramo con los trajes de boda, luego se pusieron anorak y casco y disfrutaron del resto de la pista
