La FCEH reivindica una apuesta pública sostenida para consolidar el talento joven
La Federació Catalana d’Esports d’Hivern (FCEH) se encuentra en una encrucijada financiera y logística mientras intenta asegurar el futuro del esquí y el patinaje catalán. Liderada por una junta directiva no remunerada, cuyo presidente, David Samper, se enfoca en la estrategia, el futuro y la imagen, la federación funciona como uno de los principales «proveedores» de talento para la estructura nacional (RFEDI). Sin embargo, el crecimiento de la base de esquiadores se contrapone a una reducción en las subvenciones públicas y una carga económica en las estructuras de tecnificación que requiere del apoyo de las familias, un factor que a menudo provoca un abandono de la competición en categorías clave como U16.
La misión primordial de la FCEH es la promoción del deporte base, tanto de competición como no competición, desde la escuela, llevando anualmente a entre 2.500 y 3.000 alumnos a tener contacto con la nieve y el hielo.
El papel de la FCEH es decisivo para determinar cuales de los corredores que entrenan en sus más de 80 clubes pasan a la estructura nacional. La federación absorbe y adapta los criterios marcados por la Federación Nacional (RFEDI). Para ello, el staff técnico de esta entidad catalana realiza un seguimiento exhaustivo, contando con videos de todos los corredores U14 y U16 del circuito catalán. Estos videos se analizan junto con los resultados y otros factores, buscando contrarrestar el «resultadismo» habitual en el esquí español y poniendo el foco en la base técnica, la forma de entrenar y la evolución física del o de la deportista. El objetivo es dotar a los jóvenes de la fuerza necesaria para que, en dos o tres años tras pasar de U16 a U18, puedan acceder al equipo nacional,.
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Corredores en Tecnificación
Actualmente la FCEH sostiene a 20 corredores en esquí de Fondo y 20 en esquí Alpino dentro de sus programas de tecnificación.También colaboran con clubes de Snowboard y están estableciendo un centro de tecnificación de Freeride en la Vall d’Aran. Para entrar en este programa, el proceso de selección no solo se basa en pruebas técnicas y físicas. Los técnicos realizan charlas con los corredores para determinar su nivel de compromiso personal y evitarle sufrimiento o abandono ante el primer estrés.
La FCEH opera con un presupuesto total, comparable a una facturación empresarial, de unos dos millones de euros. Este ingreso se divide en aproximadamente 700.000 € de recursos propios (licencias y seguros) y un porcentaje menor proveniente de organización de eventos. El resto se complementa con una subvención pública que, históricamente cercana al millón de euros, ha ido a la baja. La federación asegura haber operado desde 2012 sin pérdidas económicas significativas, destinando la mayor parte de sus recursos al deporte base y la tecnificación.
David Samper, Presidente de la FCEH
El coste
El coste inicial en las categorías base (U12, U14) recae en los clubes. La única contribución obligatoria a la federación es la licencia, que cuesta unos 140 a 150 euros en la base y supera los 200 euros en categorías más altas. Sin embargo, cuando el deportista avanza hacia el camino de la alta competición (Copa España o tecnificación), los gastos se disparan. Un corredor de este nivel puede llegar a necesitar entre tres y cinco pares de esquís, lo que implica un gasto en equipamiento que se sitúa entre 3.000 € y 5.000 €. La FCEH lamenta que en las categorías inferiores existe una autopresión de los padres que eleva innecesariamente los costes al comprar varios pares de esquís para niños de 10 a 14 años sin ninguna necesidad.
El apoyo de la FCEH entra exclusivamente en la tecnificación, ya que la Ley del Deporte Catalán prohíbe subvencionar a niños menores de 14 años. Para la beca de alpino, por ejemplo, se maneja un presupuesto de entre 550.000 euros y 1 millón, la cual se reparte entre los 20 corredores/as.
A pesar de esta beca, las familias están sujetas a un sistema de copago que «marca la diferencia» económica. Un niño en tecnificación paga aproximadamente 1.500 euros mensualea durante 11 o 12 meses. Aunque este coste cubre alojamientos, alimentación, escuela y un programa de entrenamiento profesional que incluye viajes internacionales a Noruega, Argentina o los Alpes franceses. Las familias que acceden a este nivel son principalmente de clase media y realizan un «esfuerzo brutal». en palabras de David Samper.
Esta alta exigencia económica y el nivel de profesionalización muchas veces a partir de los 16 años, son los principales factores de abandono. Esto se nota especialmente cuando llegan a categoría U16: Si bien la liga base (Interclubs) ha crecido cerca de un 35% en participantes en los últimos dos años, la caída de participación a partir de la categoría U16 es muy destacable. El abandono personal ocurre porque los corredores de élite comienzan a entrenar 11 meses al año, esquían en verano en el extranjero, en general en hemisferio sur y glaciares donde realizan una preparación física constante.
La FCEH enfrenta una completa ausencia de esponsorización de marcas a nivel autonómico, calificando el nivel de apoyo como «cero«. Davis Samper sugiere que esta falta de apoyo se debe a federaciones más grandes con más recursos (como la de fútbol), que arrastran a las entidades más humildes y hacen que se queden con prácticamente todos los recursos de patrocinio. En cuanto a las propias marcas de esquí solo brindan ayudas limitadas a unos 20 tecnificados, y tienen unos estándares muy marcados por categorías que no se adapta a las necesidades reales del esquiador, que a veces está en un nivel físico superior. También se da la circunstancia que en España este material se vende a través de distribuidores, que son los que se tienen que hacer cargo de estos costes sin injerencia de la central que suele tener la sede en Austria.
Por todo esto la FCEH dirige su crítica más dura a la falta de apoyo político y la desinversión en los deportes de invierno. En los últimos tres años, la federación ha sufrido una reducción de 300.000 euros en su subvención, pasando de unos 900.000€ a unos 700.000 euros. Esta reducción obliga directamente a las familias a tener que aportar para mantener el mismo nivel de exigencia deportiva.
La federación insiste en que el Gobierno debe:
- Promocionar el territorio mediante eventos internacionales: La organización de competiciones de prestigio como la Copa del Mundo o la Universiada (proyecto que se dejó de lado) impulsaría inversiones en infraestructuras (carreteras, líneas de tren, instalaciones deportivas) que beneficiarían a todo el Pirineo y crearían referentes para el deporte base.
- Apoyar la infraestructura de hielo: La situación del hielo se califica de «vergüenza absoluta». A pesar de contar con inversores para construir una pista de hielo sostenible en el área metropolitana de Barcelona que consuma menos que una piscina municipal, ni el Ayuntamiento de Barcelona ni otros ayuntamientos metropolitanos han querido ceder el suelo público necesario, limitando drásticamente el crecimiento del patinaje y el hockey.
- Restablecer programas de base en zonas urbanas: La FCEH lamenta la cancelación del programa Blanca Escolar por parte del Ayuntamiento de Barcelona, un programa que llevaba a la nieve a alumnos de escuelas en zonas conflictivas y que había demostrado ser un semillero, con dos participantes en los Juegos Olímpicos Junior.
A pesar de los desafíos, la FCEH ve un futuro prometedor en la élite, asegurando que el buen trabajo de los clubes, las federaciones y la RFEDI ha permitido tener más nombres en la Copa del Mundo que hace una década. Sin embargo, el esfuerzo de profesionalización que requiere el esquí en Cataluña exige una voluntad política de entender y apoyar estos deportes de invierno.
