Kevin Maitán: “Ahora juego sin presionarme”
“Sí, la verdad que sí, al firmar muy joven (16 años), yo digo que me pegó la presión, porque todo el mundo estaba esperando muchas cosas… Y eso al principio de mi carrera fue un poco difícil porque siempre tenía esa presión cuando fallaba y no quería seguir fallando. Entonces me presionaba porque quería tener buenos resultados y, al final, no encontraba el resultado que quería.”, señaló Kevin Francisco Maitán Hernández, carabobeño que está defendiendo a Caimanes de Barranquilla por Colombia en la Serie de las Américas 2026.
Este jueves cumplirá 26 años y llegó a ser un prospecto cotizado, que firmó dos veces por una millonada. El primer bono fue por 4,25 millones de dólares en 2016 por Bravos de Atlanta, pero movimientos incorrectos de esta organización, hizo que MLB anulara el pacto, pero Maitán si recibió su dinero. Luego estampó con Angelinos de Los Ángeles por $2,2 millones. Total, total, se embolsilló 6,45 millones de verdes… pero nunca pudo responder a las expectativas.
Prueba de ello es que de por vida en las menores (2017-2025) promedia un .233 en 533 careos con OPS de .647 y nunca pasó de AA. El año pasado terminó con Caciques de Distrito en la Liga Mayor de Beisbol Profesional (LMBP), dejando línea ofensiva de .320/.370/.400 con dos dobles, seis remolcadas, dos boletos, una estafada y 5 anotadas en apenas 25 turnos.
“Mira, yo creo que la primera dificultad que enfrenta un joven de 17, 18 años, es el idioma, porque no es tu primer lenguaje, la verdad”, reflexionó este oriundo de Puerto Cabello.
Ya respecto al nivel en la pelota invernal colombiana, fue claro: “Esta no es una liga en la que uno se puede estar confiando. La verdad en ningún nivel, en ningún tipo de liga que tú vayas tienes que confiarte. Es una liga (colombiana) que tiene muy buenos peloteros y muy buen pitcheo. No la puedes tomar a la ligera”.
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Jugador de las esquinas en el infield, ahora ve las situaciones en la vida de una manera más relajada: “Me siento muy contento, muy feliz de poder estar en el terreno de juego, el poder seguir vistiendo un uniforme y estar dando lo mejor de mí… Y jugando sin presión”.
También está contento hoy por hoy, porque invirtió bien sus bonos “y la familia está segura”.
