Entrevista con Guiomar Maristany antes de su debut en Grand Slam
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🎾 Polina Kudermetova vs Guiomar M Z D Reales
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El tenis español vuelve a sonreír en las grandes plazas. Tras una fase previa brillante, Guiomar Maristany debutará este domingo en el Open de Australia 2026, su primer torneo de Grand Slam. La entrevistamos antes de su partido de primera ronda.
Pero antes, toca aprenderse su nombre al completo: Guiomar Marisntany Zuleta de Reales (Barcelona, 1999). A sus 26 años, la catalana ha necesitado de un trayecto largo hasta recoger los frutos de su trabajo, pero aquí lo tiene. Entrenada por Lourdes Domínguez desde hace casi ocho temporadas, Guio será junto a Rafa Jódar los dos españoles que debuten en Grand Slam en este Open de Australia 2026. Buen momento para contactar con ella y que nos explique la dificultad que ha tenido llegar hasta este punto, cómo es su estilo de juego y qué secretos esconden sus apellidos. Dentro de unas horas la veremos medirse a Polina Kudermetova, pero antes conocemos su historia.
¿Esperabas un resultado así?
No lo sé, te diría que no. La verdad es que en los días de entrenamiento previos no me sentía demasiado bien, pero es cierto que esto nos estaba pasando a varias jugadoras. Luego, cuando salió el sorteo de la fase previa y vi que me tocaba Sherif, supe que desde primera ronda sería muy complicado avanzar. Ese fue un partido duro, pero estuve muy valiente, me quedé satisfecha por cómo lo afronté. Eso también me ayudó de cara al siguiente, me dio confianza, así que muy contenta con mi nivel en los tres partidos.
¿Qué tal las condiciones, tan rápidas como siempre?
Pues mira, justo venía de jugar la semana anterior en Canberra, donde las pistas sí que eran muy rápidas, ahí me costó un montón. Luego fue llegar aquí y pensar: ‘Guau, ¡puedo jugar!’. Quizá por eso no lo he notado tanto, aunque si juegas con alguien que saca bien lo puedes pasar mal, puede ser duro a la hora de restar.

Tú eres más de tierra batida.
Es cierto que mi juego se debería adaptar un poco mejor a pista rápida porque me gusta ser agresiva, pero los españoles tenemos algo que nos encaja mejor la tierra batida, porque nos hemos criado en ella. A mí la tierra batida me encanta.
¿Qué significa disputar tu primer Grand Slam?
Es el sueño de cualquier tenista. El hecho de jugar las Qualys de los Grand Slam ya supone un objetivo para cualquiera, de hecho, yo me puse el objetivo esta temporada de intentar pasarlas. Recuerdo el día que debuté en el US Open 2024, ahí estaba muy nerviosa y me tocó una ronda complicada, pero en 2025 ya las pude jugar todas. Esas primeras veces son difíciles de gestionar, pero creo que aquí lo hice bastante bien. Es como un sueño hecho realidad.
Si te llegan a decir que tu primera vez sería en Australia… ¿te lo crees?
Yo creo que no (risas). Hubiera apostado más por Roland Garros, por ser tierra batida, pero estoy encantada de que haya llegado aquí en Australia.
Te llega el premio con 26 años, no suele ser lo habitual.
Es complicado, cada jugador tiene sus tiempos y un camino diferente. A mí me ha llegado con 26, sé que hay mucha gente que le ha llegado bastante antes, pero tampoco le doy muchas vueltas. Me he llegado con 26, perfecto, yo feliz. Quizá antes no estaba preparada, por eso llevaba tanto tiempo trabajando con mi equipo. Ahora me encuentro mucho más estable y sin tantas lesiones, eso me ha ayudado a encontrar más regularidad.

Llevas casi una década de profesional, ¿cuáles son los problemas que te has ido encontrando en el camino que no te han dejado avanzar más?
De entrada, yo empecé un poco más tarde porque hasta los 18 años estuve yendo al colegio, hasta que no terminé Bachilerato no me puse full time con el tenis, cosa que al principio se nota. También es cierto que físicamente di el cambio muy tarde, era muy delgadita, no tenía mucha fuerza, eso también se nota al competir, cuando jugaba contra gente muy hecha lo pasaba mal. Me ha costado dar ese salto, ponerme fuerte físicamente, aunque de los 20 a los 22 estuve prácticamente parada por una lesión grave. Luego arrancar no es fácil, tienes molestias por todos lados, cuando no estás bien físicamente es más difícil mejorar aspectos tenísticos.
Imagino que esa lesión supuso tu punto más bajo.
Fue complicado, ahora lo veo muy lejano, no sé si volvería a aguantar otra vez algo así. Lo bueno fue que me pilló justo en la época de pandemia, donde todo el mundo estaba parado, el problema era que tampoco me lo podía tratar, porque era todo a distancia. Luego los demás empezaron a competir y a mí no eran capaces de decirme el origen de la lesión, entonces era como ir a ciegas. Fue duro gestionarlo, la verdad.
¿Y qué tenías?
Una afectación del nervio torácico largo, es una lesión que necesita un tiempo indefinido, no tiene plazos. Supuestamente se me había curado, pero yo seguía teniendo el hombro mal. A finales de 2020 no tenía dolor, pero no podía casi despegar el brazo de mi cuerpo. Digamos que solo podía hacer los gestos del tenis porque es lo que venía haciendo toda mi vida, pero el resto de movimientos los había perdido.
¿Está solucionado?
Está solucionado, pero sigo estando muy pendiente, con revisiones de vez en cuando. Por suerte no me ha vuelto a dar problemas.

Háblame de Lourdes Domínguez, tu entrenadora. ¿Qué representa en tu vida?
Con Lourdes llevo desde verano de 2018, mucho tiempo […] Me emociona pensar en ella, justo ahora me viene el momento de abrazarnos cuando pasé la fase previa, fue muy emocionante vivir algo así después de tanto tiempo peleando juntas, hemos pasado por situaciones de todo tipo pero ella siempre ha estado ahí. La considero como una segunda madre, me transmite muchísima confianza en pista, el hecho de que haya sido jugadora también ayuda mucho. Para mí es una persona vital, en mi equipo y en mi vida.
¿Algún consejo que te suela repetir?
Que lo de todo, para que el día que eche la vista atrás no me arrepienta por no haber estado ahí cada día, peleando.
A nivel mediático, ¿has notado mucha repercusión por este logro?
He recibido muchos mensajes de jugadoras del circuito, familiares y gente cercana, incluso rivales de cuando era pequeña. A nivel de medios no tanto, pero estoy muy tranquila con eso, me gusta pasar desapercibida. Por suerte no he tenido que quitarme a los medios de encima (risas).
Tengo que preguntarte por tu apellido: Marisntay Zuleta de Reales. Los speakers de Melbourne deben estar encantados.
De momento lo están pronunciando muy bien (risas). A ver, yo sé que es muy largo, los árbitros lo deben pasar un poco mal, de hecho me estoy planteando acortarlo. Para alguno puede ser un martirio, pero es algo que me identifica. Por ejemplo, en los cuadros es muy curioso si quieres buscar mi nombre, siempre sale con letra pequeña, no quepo (risas). Me he planteado acortarlo, pero lo tengo que pensar bien, lo decidiré más adelante.

Manténlos, los apellidos de la aristocracia no se tocan.
Eso me dicen, que parecen de la realeza. ‘Maristany’ es normal, es catalán, pero el de mi madre sí es más curioso por ser compuesto, ‘Zuleta de Reales’. No sé muy bien el origen, pero creo que algún familiar mío perteneció a la realeza…
¿En serio?
En Madrid hay una estatua de un señor montado a caballo que, en teoría, es mi tatarabuelo, pero no conozco bien la historia, me tengo que informar.
Para terminar, ¿qué objetivo te marcas en 2026?
A nivel de resultados no nos hemos marcado nada, somos más de centrarnos en el día a día y el trabajo, en mantener las ganas en un camino que se hace muy duro. Y a nivel de ranking… me gustaría acabar el año top100, sí. Con mi psicóloga me marqué el objetivo de disputar un cuadro final de Grand Slam, me hacía mucha ilusión superar una fase previa, así que esto es algo que ya me llevo.
